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En Tecnópolis tuvo lugar el encuentro denominado Aliment.AR con el eje puesto en crear una vidriera para ofrecer los saldos exportables no solo del país, sino también de toda América Latina.

DE LA REDACCION DE MOTIVAR
redaccion@motivar.com.ar

Interés. Se generaron negocios por US$ 300 millones.

Interés. Se generaron negocios por US$ 300 millones.

El pasado mes de noviembre, entre los días 8 y 10, en Tecnópolis, Buenos Aires, se realizó por primera vez en la historia la muestra Aliment.AR, donde más de 300 compradores internacionales y locales de importantes firmas provenientes de 45 países de los cinco continentes concretaron reuniones de negocios con 300 empresas exportadoras de alimentos y bebidas de 24 países de Latinoamérica y el Caribe. Al sumar la ronda internacional LAC Flavors que se realizó como antesala de la exposición, el volumen de negocios concretados y proyectados durante los cuatro días superó los US$ 300 millones. A su vez, en promedio, cada expositor tuvo un promedio de 20 reuniones de negocios de interés.

Con el peso de la carne

OBJETIVO CUMPLIDO: LA ANTESALA TAMBIEN FUE UN EXITO

La novena edición de LAC Flavors, la ronda de negocios organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través de ConnectAmericas.com y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI), con el apoyo del Ministerio de Agroindustria de la Nación y Exponenciar, se desarrolló en la antesala de la primera edición de Aliment.AR. Por su parte, LAC Favors, en sus ocho ediciones anteriores, concretó 12.000 reuniones B2B que generaron un volumen de negocios a futuro proyectado en US$ 610 millones.

“Para nosotros es muy importante tener presencia en este tipo de eventos porque el objetivo es crecer en productividad, incrementar las exportaciones y abastecer adecuadamente el consumo interno. Así como lo hacemos en el Salón Internacional de la Alimentación (SIAL) de París, Anuga de Alemania y Gulfood de Dubai, quisimos formar parte de Aliment.AR para acompañar este desafío que planteó el Presidente de ser el supermercado del mundo”, aseguró Ulises Forte, presidente del IPCVA.
La cadena de la carne viene trabajando fuertemente en lograr una mayor presencia internacional, de modo de recuperar los espacios perdidos en la última década. Como parte de esa estrategia, y para afinar su plan de comunicación en los mercados objetivo, el IPCVA encaró un estudio en Alemania, Holanda, Reino Unido e Italia que por primera vez permitirá conocer en profundidad el gusto del consumidor europeo y la imagen que tiene la carne argentina como marca.
Los resultados preliminares de ese sondeo, aún en curso, indican que a la hora de comprar los consumidores no prestan demasiada atención al origen de la carne, aunque el imaginario de todos ellos es que la argentina es la mejor, asociándola a conceptos positivos como “calidad, tradición, naturaleza, pastoreo, gauchos, cultura y pampas”. Mientras que los únicos aspectos levemente negativos son la poca disponibilidad del producto y el precio elevado.

Espacio
En la feria Aliment.AR, profesionales del Senasa explican el rol que le compete al organismo en materia de sanidad animal, protección vegetal e inocuidad en alimentos para el consumidor local y global en un espacio institucional dentro del asignado al Ministerio de Agroindustria de la Nación.
También el personal del organismo fitozoosanitario explica a empresarios los requisitos de calidad e inocuidad que exigen los países a los cuales la Argentina exporta agroalimentos, con el fin de fomentar oportunidades de negocios y ampliar los más de US$ 25.000 millones de dólares anuales que ingresan al país por el envío de alimentos a 180 países.

Toda persona que se casa tiene derecho a elegir el régimen de bienes en esa sociedad conyugal. En la Argentina, desde 2015, existen dos opciones, sujetarse a la tradicional “comunidad de bienes” u optar por el régimen de “separación de bienes”.

LEONARDO GLIKIN
Director de CAPS Consultores

Anticiparse. “Será clave plantearse diálogos maduros”.

Anticiparse. “Será clave plantearse diálogos maduros”.

Del “contigo, pan y cebolla”, a la posibilidad de plantearse adultamente cuál es el régimen que mejor protege los intereses de cada contrayente, y de sus familias de origen. No sólo hay que saber qué puede elegir cada uno, sino también cómo plantearlo.
Desde agosto de 2015, toda persona que se casa tiene derecho a elegir el régimen de bienes en el matrimonio: sujetarse a la tradicional “comunidad de bienes” (sociedad conyugal) u optar por un régimen de “separación de bienes”, por el cual, en caso de que el matrimonio finalice por divorcio, los bienes que cada uno haya adquirido van a seguir siendo propios, y no tendrán que dividirse. Y, si el matrimonio finaliza por fallecimiento, el cónyuge heredará en la misma proporción que los hijos, a diferencia de lo que ocurre en el régimen de “comunidad de bienes”, por el cual al viudo o viuda le corresponde la mitad de los bienes adquiridos por cualquiera de los cónyuges durante el transcurso del matrimonio.
A su vez, como la Ley establece que el régimen de bienes elegido puede cambiar una vez por año, los que se encontraban casados cuando entró a regir el nuevo Código Civil y Comercial tienen derecho, a partir de agosto de 2016, a dejar de lado el régimen de comunidad de bienes y optar por uno de separación de bienes.

Blanco sobre negro
Las diferencias entre un régimen y otro son significativas, especialmente para quienes inician el matrimonio con una diferencia patrimonial importante respecto de su cónyuge. En el de comunidad de bienes, las rentas u otros beneficios que produzcan los bienes propios se consideran gananciales, en tanto que, en el de separación de bienes, todo lo que produzcan los bienes propios sigue siendo propio. Para ejemplificar, si alguien que está casado por el régimen de “comunidad de bienes” recibe intereses por su capital propio (o sea, anterior a su matrimonio), los bienes que adquiera con esos intereses se consideran gananciales. Lo mismo con los dividendos de la sociedad en que participa, o con la cosecha de los campos.
En cambio, si ha optado por el régimen de “separación de bienes”, tanto los intereses, como los dividendos, como el valor de la cosecha, o en general. Cualquier fruto de su capital original, sigue siendo propio, y no debe dividirse en caso de separación o fallecimiento.
Pese a la notoria diferencia entre un régimen y otro, son pocas las parejas que, hasta ahora, han elegido el de separación de bienes. Ocurre que todavía no se ha producido un cambio cultural, que permita conversar estos temas con naturalidad dentro de la pareja. La idea de “contigo pan y cebolla”, el estado de enamoramiento como justificativo para no hablar de temas materiales, hace que, muchas veces, la discusión respecto del régimen de bienes se postergue, hasta que cada vez resulta más difícil plantearla.
Como no existe una huella en la generación de los padres , introducir el tema y tratarlo adultamente no resulta fácil.
Paradójicamente, visto desde la persona con más patrimonio, la negativa del otro a tratar el tema podría llevar a preguntarse si esa persona no se está casando sobre la base de una especulación que debería llevar a prender las alarmas.
Muchas veces, la manera de afrontar esta conversación es con la guía de expertos, capaces de ayudar a los futuros cónyuges a proyectar las expectativas a futuro, y, sobre esa base, encontrar las herramientas adecuadas para que el matrimonio no signifique exponer el patrimonio a ciegas.
Así como cuando subimos a un avión, lo primero que nos indican es dónde se encuentran las puertas de salida, conocer las salidas debería ser un requisito indispensable para transitar un viaje tan especial como es el matrimonio.

*Este artículo fue publicado en Revista 2+2 (Abril 2017). Disponible en www.dosmasdos.com.ar.