fbpx
MOTIVAR DECARGA – JULIO 2021 MAIN
HomeInstagramIba a pasar y pasó: muere una persona de rabia en Buenos Aires
UNA PÉRDIDA QUE SE PODRÍA HABER EVITADO

Iba a pasar y pasó: muere una persona de rabia en Buenos Aires

El hecho ocurrió en la localidad de Coronel Suárez. Zaira Del Giorgio, de 33 años, falleció meses después de haber sido mordida por un gato en la calle. Repercusiones desde Zoonosis Urbana y el Colegio de Veterinarios.

Luciano Aba
@aba_luciano
luciano@motivar.com.ar

El fracaso del sistema sanitario argentino vinculado con la prevención, vigilancia y control de las enfermedades zoonóticas se hizo visible durante el mes de mayo, tras conocerse la muerte por rabia humana de Zaira Del Giorgio (de 33 años y con dos hijos), meses después de haber sido mordida por un gato en la localidad bonaerense de Coronel Suárez.
“Estamos en presencia de un hecho lamentable, que se podría haber evitado”, le aseguró a MOTIVAR el presidente del Colegio de Médicos Veterinarios de la provincia de Buenos Aires, Osvaldo Rinaldi. Y completó: “Realmente no sabemos cómo va a seguir el tema, pero sí sabemos qué debería ocurrir. Esto debiera plantear un antes y un después en la lucha contra la rabia, obligándonos a recapitular y volver a hacer las cosas como corresponde”.
Vale recordar que el último caso de muerte por rabia humana en Buenos Aires había sido en González Catán, hace 40 años; mientras que a nivel nacional no se registraba este triste acontecimiento desde 2008, en Jujuy, cuando falleció un nene tras ser mordido por un perro.
No es normal. No está bien y mucho menos deberíamos acostumbrarnos a convivir con este tipo de acontecimientos. Claro que el impacto de la pandemia por el COVID19 es notorio y alarmante en todo el mundo y también en Argentina, pero no por eso puede pasar desapercibido lo ocurrido en Coronel Suárez el pasado 13 de mayo.
Vayamos por partes. ¿Cómo fueron los hechos?
A mediados de abril, Zaira De Giorgio comenzó a manifestar síntomas como debilidad en miembros superiores y alteración de la sensibilidad.
Luego agregó síntomas de excitación psicomotriz, cefalea, fotofobia, alteración sensorial y midriasis, que evolucionó al estado de coma.
“En la primera consulta realizada a mediados de abril no dijo haber sido mordida por un gato y por ello en un primer momento no se pensó en la posibilidad de rabia”, le explicó a MOTIVAR el MV Gustavo Martínez, de Zoonosis Urbana de Buenos Aires.
Y completó: “Fue cuando ya estaba en coma que su pareja manifestó que había sido mordida en marzo por un gato, herida que se le curó al poco tiempo sin haberla denunciado, ni acercarse a un centro de salud para ser evaluada”. Más allá de esto, Martínez destacó que en ese lapso y por la alta sospecha clínica pasados los días, se realizó un diagnóstico in vivo, serología y PCR, análisis que dieron negativos a rabia.
“En ese momento, se empezó a hacer el trabajo de campo, emitimos el alerta y lamentablemente a la semana, esta mujer fallece; autorizan la autopsia y allí sí se detecta virus rábico, variante murciélago insectívoro”, repasa Martínez en diálogo con MOTIVAR para luego analizar: “La principal diferencia con los casos de rabia es el tiempo de sobrevida desde el contagio. Pasaron casi 40 días, cuando este tipo suele ser considerablemente menor. La hipótesis es que el doble paso de especies (murciélago – gato – humano) pudo haber modificado la letalidad”.

¿Nada cambia?

Son muchas las cosas que se saben y realmente pocas las que se hacen.
No es sorpresa. Sabemos que en Argentina se registran principalmente cinco variantes de virus rábico: variantes 1 y 2 (canina), variante 3 (murciélago hematófago) y variantes 4 y 6 (murciélagos insectívoros). De hecho, entre 2013 y 2020 se registraron en nuestro país 31 casos de rabia canina.
En relación con la rabia felina, en ese mismo lapso se reportaron 12 casos en gatos en Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe, Salta, La Rioja y Tucumán.
Para dar más precisión y en base a datos aportados por el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, en la Figura 1 podrán observar que el 82% de los casos de rabia animal reportados en estos años corresponden a murciélagos insectívoros. Además, un 12% fueron notificaciones de rabia en bovinos y equinos, un 4% fueron perros, un 1% gatos y 1% en otros animales silvestres.
Pero esto no es todo.
También sabemos que la rabia en murciélagos es endémica en la Argentina y que la principal medida con la que contamos para evitar la muerte de personas es la vacunación sistemática de las mascotas.
Lo sabemos, pero no lo hacemos.
De hecho, las vacunas antirrábicas que elabora el Estado provincial alcanzan el millón de dosis, lo cual serviría para vacunar algo así como al 15% de la población de animales domésticos.
Claro que si a esto sumamos el aporte que se realiza a la vacunación desde las veterinarias privadas, la cifra aumenta, pero en cualquier caso no sería superior al 35% que se sostiene a nivel nacional.
Como si esto fuera poco, en el marco del casi año y medio de pandemia que llevamos, las campañas de vacunación antirrábicas oficiales disminuyeron considerablemente. “Sin dudas que sentimos esto como un fracaso. Vemos hoy el virus circulando, en un contexto de baja percepción de la sociedad en cuanto al riesgo real que representa la rabia humana y sin una estructura acorde para tener una actividad a campo importante”, agregó Gustavo Martínez, desde Zoonosis Urbana de la provincia de Buenos Aires.
Frente a esto, Osvaldo Rinaldi remarcó desde el Colegio de Veterinarios que la entidad hace más de 20 años viene cuestionando el rol de los Centros de Zoonosis y proponiendo proyectos en pos de una verdadera gestión, con el objetivo que asuman su real misión y que no sean solo centros de castraciones.
“Estos centros debieran ser el primer alerta que tiene la sociedad frente a enfermedades emergentes y reemergentes. Son la herramienta que nos van a permitir cumplir con aquello de que prevenir es mejor que curar”, nos explicó el profesional.
Y explicó que desde la Comisión de Zoonosis del Colegio se presentó una Propuesta de Estructura y Gestión para los Centros de Zoonosis, a fin de generar una base operativa común en el Gran Buenos Aires, que permita la instauración de una red abarcativa tanto del ámbito local como del provincial.
“Consideramos de suma importancia que los mismos se encuentren bajo la órbita de la Secretaría de Salud y dispongan de instalaciones que faciliten la atención integral de la problemática zoonótica”, agregó nuestro entrevistado para luego avanzar: “La Jefatura debe estar a cargo de un médico, veterinario o médico veterinario; y se debe contar con un servicio asistencial médico veterinario para cubrir un amplio espectro: control de animales internados sospechosos de patología zoonótica; castraciones; promoción de la salud y tenencia responsable de animales domésticos; equipo de acción en terreno; laboratorio de diagnóstico de patologías zoonóticas; y un servicio asistencial de atención médica humana”.

¿Un compromiso de todos?

En resumen, sabíamos que era posible que pasara y pasó. La falta de estrategia y coordinación en materia de prevención de zoonosis es evidente.
No es un hecho más la muerte de una persona por rabia humana en la provincia en pleno Siglo XXI.
Si bien es cierto que han ocurrido otros en nuestro continente (Ver recuadro), esta representa una mancha para todo el sistema sanitario nacional y obviamente, provincial. Es responsabilidad del Estado, pero debería ser un compromiso de todos.
La rabia todavía mata.

Un triste dato para toda la región

La rabia está presente en todos los continentes, afecta a más de 150 países y es responsable por cerca de 60.000 muertes en humanos, tal como lo advierte la propia Organización Mundial de la Salud.
Una gran mayoría de los casos ocurren en Asia, que representa el 60% de las muertes, y África, que suma el 36%. Y la India sufre un 35% de las muertes humanas por rabia, más que cualquier otro país.
En este contexto, los países de las Américas han logrado reducir drásticamente la incidencia de la rabia humana transmitida principalmente por perros a cerca de un 98%, con alrededor de 300 casos en 1983, a 2 casos humanos transmitidos por perros en 2020. El caso ocurrido este año en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, sin dudas que será considerado como un alerta regional, no solo por tratarse de un acontecimiento evitable, sino también porque fue un gato el animal doméstico involucrado en la transmisión del virus.

comments

COMPARTIR:
Valoración: