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ESTA REGIÓN YA ABASTECE EL 50% DEL CONSUMO PROVINCIAL

¿Qué plan sanitario propone el INTA para el Valle Inferior del Río Chubut?

Vacunar y desparasitar. Claves para favorecer la mejor adaptación de la hacienda a la zona.

La propuesta requiere de una inversión de entre 2 y 2.5 kilos de carne por animal al año para una zona en crecimiento, con más de 300 emprendimientos ganaderos que recrían y engordan 80 mil terneros al año.

Andrés Juan La Torraca
E.E.A. Chubut

Entre los meses de abril y junio se produce gran parte del ingreso de los terneros para la recría y el engorde, producto del destete de animales que se realiza en esta época del año en el oeste de Chubut, y procedentes de Buenos Aires (Patagones), Rio Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, principalmente.
Si bien el VIRCh (Valle Inferior del Río Chubut) posee condiciones ambientales favorables para la actividad, la implementación de un Plan Sanitario y un manejo adecuado de los animales al ingreso será clave para evitar y reducir pérdidas económicas durante la recría y terminación de animales. Considerar el manejo previo al arribo, y durante los primeros días de su llegada, es de gran valor para una adecuada inmunidad y la futura sanidad de los animales. Si bien no existe una única receta, se debe diferenciar los campos que realicen recría sobre pasturas de aquellos otros que realizan la recría y terminación totalmente a corral.
Es importante comprender que los terneros son sometidos a un conjunto de factores estresantes previos al arribo, como el destete, el encierre para la carga, traslado desde el establecimiento de origen con largos viajes, que muchas veces superan los 400 a 600 kilómetros. También debemos considerar el ayuno prolongado de los animales y el cambio de dieta que significará pasar de un ternero de 5 a 6 meses al pie de la vaca a un animal destetado que inicia su recría en un nuevo ambiente y con nuevos forrajes.
La adaptación de estos terneros a las condiciones del VIRCh, resultará menos traumática en sistemas pastoriles respecto a sistemas más intensivos como el feedlot, ya que los animales en pastoreo recibirán forrajes voluminosos más semejantes a los disponibles durante la etapa de cría o en origen.
Sin embargo, el acceso a pasturas de alta productividad o a alfalfares en crecimiento requerirá un acostumbramiento paulatino y acceso a rollos o fardos de baja calidad (preferentemente previo al pastoreo).

A vacunar

En el caso de animales destinados a la recría y engorde a corral, el cambio de dieta deberá realizarse en forma gradual con unos 2 a 3 días de dieta de forrajes voluminosas y, posteriormente, la incorporación progresiva de alimentos concentrados como balanceados, granos, etc.
Estos conceptos son de gran importancia para posibilitar reducir el estrés de los animales y así poder iniciar la aplicación exitosa de vacunas, antiparasitarios y otros productos (complejos vitamínicos y minerales, etc.) a partir de las 48 a 72 horas de su arribo.
Si bien éste resulta el manejo más frecuentemente utilizado en el VIRCh, sería recomendable y más efectivo que el plan de vacunación se iniciara en el establecimiento de origen de los terneros. Para ello, es recomendable que transcurran unos 15 a 20 días luego de la segunda dosis (refuerzo de vacunación) previo a la carga de los terneros.
En nuestra región se recomienda como vacunas, dentro del plan de salud, la aplicación del tratamiento contra “enfermedades clostridiales” y “enfermedades respiratorias” de los bovinos.
Ambas vacunas requieren, para una adecuada protección, la aplicación de 2 dosis con un intervalo entre la primera y segunda dosis de 20 a 30 días.
Existen en el mercado distintas marcas con diferentes componentes, lo cual determinará una mayor o menor cobertura dentro de las enfermedades clostridiales y respiratorias. Asimismo, distintos laboratorios fabrican vacunas combinadas que incluyen otras enfermedades como queratoconjuntivitis, muerte súbita, etc.

Y desparasitar

La desparasitación de animales luego de su llegada es otro tratamiento recomendado. Es importante conocer el origen de los animales, ya que ello hace posible la elección, junto a un profesional que nos asesora, del antiparasitario adecuado.
No resultará de igual efectividad el uso de antiparasitarios endectocidas inyectables (ivermectina y otras quinolonas), que el uso de productos saguaypicidas, bencimidazoles u otros antiparasitarios que en su formulación combinan más de un principio activo.
El uso de un complejo vitamínico o mineral podrá colaborar para cubrir posibles carencias de oligoelementos.
Conocer el origen de los animales y potenciales carencias, hoy diagnosticadas y conocidas en nuestra provincia y región, pueden resultar de utilidad para la elección del producto y dosis a utilizar.
En el caso de engordes a gran escala y/o feedlots, que incorporan tropas de distintos orígenes, se recomienda la evaluación de cada tropa al momento de la descarga y de ser posible el manejo en corrales separados durante la adaptación.
Este proceso de “evaluación de tropas”, permite detectar grupos de animales, o algún animal sospechoso, con signos o síntomas de enfermedad (decaimiento, secreciones mucosas, fiebre, etc.) para apartar y realizar un tratamiento específico (metafilaxis antibiótica u otro tratamiento).
El uso preventivo y sistemático (profiláctico) de antibiótico en todos los animales o tropas completas (ya sea inyectable o en la ración) no es recomendado, ya que puede generar resistencia microbianas y representar un potencial riesgo para la salud humana. En engordes de esta escala, el asesoramiento profesional de un Veterinario es esencial para evitar pérdidas de animales o menores eficiencias en las etapas de recría y engorde de animales.
El costo de la implementación de este plan sanitario inicial podrá variar, dependiendo de las distintas calidades y presentaciones de productos elegidos, entre 2 y 2,5 kg de carne por animal, resultando de bajo impacto económico respecto a las pérdidas ocasionadas por la potencial muerte de animales, retraso en la salida o venta por disminución en la ganancia diaria de peso de animales que enferman en forma clínica o subclínica.

INCLUYENDO LOS PRINCIPALES 4 COSTOS DE LA PRODUCCIÓN

“El monto invertido en la ternera al salir de la crianza es de $10.663”

La crianza de terneras, dentro del tambo, es una actividad demandante de mano de obra e insumos y así lo han destacado los Ing. Agr. Federico Demateis y Alicia Otero en una comunicación del INTA Gral. Villegas (Buenos Aires), que los interesados podrán solicitar completa vía redaccion@motivar.com.ar.
Allí, los referentes montaron un cálculo de costo sobre una propuesta de manejo que catalogaron como “ejemplo” y que no representa una receta a seguir: un esquema en el que las terneras salen de crianza a la edad de 60 días, consumen 6 litros diarios de leche y 500 g. de balanceado en el promedio de todo el período.

Alimentación, sanidad y mano de obra

Para la dieta propuesta, el costo de alimentación en los 60 días de crianza suma un total de 9.075 $/ternera, donde la leche representa el 87%. Mientras que el manejo sanitario (2 dosis de una vacuna para diarrea neonatal a la vaca, desparasitación de la ternera al salir de crianza y 2 dosis de vacuna para mancha y gangrena) significaron 237 $/ternera.
A esto, se le suma un operario a cargo de la crianza de 100 terneros, con un sueldo de $ 40.000 (UATRE) más un 50% de cargas sociales lo que resulta en un gasto de 1.200 $/ternera.
Asimismo, el asesoramiento profesional consideró el costo de un asesor que visita a la crianza una vez al mes dedicándole medio día profesional, lo cual representa $ 7750 mensuales (Colegio de Veterinarios de Buenos Aires).
“El monto total invertido en la ternera al salir de la crianza es de $10.663”, asegura el documento del INTA (publicado en marzo 2021).
Y agrega: “Este cálculo no incluye la amortización de las instalaciones, los insumos invertidos en los animales que mueren y los medicamentos para tratar a los enfermos”.
El Gráfico N° 1 muestra que la alimentación es el gasto principal (85% del total), seguido por la mano de obra (11%), mientras que los gastos veterinarios y el asesoramiento profesional tienen un peso mucho menor, siendo este del 2% para cada uno.
“Para calcular el valor de la ternera recién nacida se puede estimar a partir del valor del kilo de la vaquillona próxima a parir. Considerando que la vaquillona vale $120.000 y pesa 550 kg, la ternera al nacer valdría unos $8.300”, agregaron los referentes.
Y detallaron: “Sumando el valor de la ternera recién nacida el monto invertido en la ternera al salir de la crianza resulta de $18.963 u 862 litros de leche.
Al analizar los costos no hay que olvidar que la ternera será la futura vaca en producción y por lo tanto debemos criarla de tal forma que pueda expresar su potencial”.

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