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Con el foco en la calidad, Chinfield busca nuevos desafíos.  Susana y Enrique Fischer (h) destacan el trabajo realizado por el laboratorio argentino desde sus inicios y refuerzan su vocación por seguir ofreciendo productos veterinarios de calidad para las distintas especies animales tanto en Argentina, como en el resto del munto.

Con el foco en la calidad, Chinfield busca nuevos desafíos. Susana y Enrique Fischer (h) destacan el trabajo realizado por el laboratorio argentino desde sus inicios y refuerzan su vocación por seguir ofreciendo productos veterinarios de calidad para las distintas especies animales tanto en Argentina, como en el resto del munto.

La compañía que lideran Susana y Enrique Fischer, madre e hijo, tiene más de medio siglo de trayectoria y genera un 50% de sus ingresos a través de las exportaciones a 30 mercados.

Facundo Sonatti
facundo@motivar.com.ar

Si el empresario Enrique Fischer encarnó los primeros pasos de Chinfield en la industria farmacéutica orientada a equinos, es en el rol de su esposa, Susana, donde se explica la presencia internacional del laboratorio argentino y su paulatina consolidación en el mercado.
Ahora, está en las manos de Enrique, su único hijo, el futuro de esta compañía que es sinónimo indiscutible de salud animal.
“Uno de los grandes desafíos es lograr que Chinfield sea visto como un laboratorio veterinario integral más allá de la especialización en equinos”, adelanta el joven empresario en diálogo exclusivo con MOTIVAR, en el marco del repaso de las historias de empresas de familia que hacen a la industria local.

“Uno de mis grandes desafíos es lograr que Chinfield sea visto como un laboratorio veterinario integral, más allá de la especialización en equinos”. Enrique Fischer (h), presidente de Chinfield.

Chinfield comenzó a trotar en 1966 con un origen muy peculiar relacionado a la cría de chinchillas. Sin embargo, ese segmento no dio los frutos esperados (Ver recuadro) y muy pronto el incipiente laboratorio mutó a desarrollar líneas de productos orientadas a caballos, otra de las pasiones de don Enrique.
Hoy, la dupla formada por Susana y Enrique (h) lidera un negocio que tiene un portafolio de 80 productos y suma 50 colaboradores en su planta de 1.700 m2 cubiertos en Munro, Buenos Aires.
En la historia reciente, a pesar de una caída del 20% en sus ventas durante 2020, la empresa proyecta una clara recuperación para el actual ejercicio, donde espera superar los US$ 4 millones en ingresos generados en partes iguales entre el mercado interno y la presencia internacional.

Al galope

Inversión permanente. La empresa sigue generando mejoras y sumando tecnologías en su departamento de Calidad y en distintas áreas productivas.

Inversión permanente. La empresa sigue generando mejoras y sumando tecnologías en su departamento de Calidad y en distintas áreas productivas.

El “pura sangre” argentino fue siempre el gran embajador de los productos de Chinfield alrededor del mundo, una característica no menor para un laboratorio que siempre tuvo a la exportación como una pata estratégica del negocio.
“No podemos perder de vista que aún hoy la Argentina está entre los cuatro mayores exportadores de caballos del planeta. Muchos clientes locales relacionados a la práctica del polo o el pato utilizaban nuestros productos localmente y, al viajar, también se los llevaban. Eso se transformó en una excelente manera de acceder a nuevos mercados”, resume los comienzos Susana Fischer, en un mano a mano exclusivo con MOTIVAR.
“Argentina tiene muy buenos veterinarios de caballos alrededor del mundo y aquellos que conocieron la marca y confían en nuestros productos se dieron cuenta que querían seguir utilizándolos incluso fronteras afuera. De ese modo, muchas veces nos abrieron mercados que supimos retener”, asegura la co-fundadora del laboratorio que entre sus productos estrellas cuenta con etiquetas como MV Chinfield, Batacas y Anartritico en equinos y Yodacalcio B12D para ganadería.
“Si bien siempre nos vimos y buscamos consolidarnos como una empresa activa, hubo mercados que por la competencia, la lejanía y los costos argentinos resultaron imposibles para Chinfield, como por ejemplo, Australia”, confiesa Susana Fischer.
Y agrega: “la mayoría de nuestros productos son inyectables y esto hace que no puedan ser administrados por cualquier persona. De allí la relevancia de haber tenido siempre a los médicos veterinarios como aliados estratégicos”.
Enrique (h) recuerda que su padre dedicó muchos años a armar botiquines con productos que mensualmente entregaba a 150 médicos veterinarios repartidos en los principales hipódromos del país.
“Al mismo tiempo, visitaba a los estudiantes de Veterinaria para compartir sus experiencias y eso generó una relación especial con muchísimos profesionales que, con los años, fueron ganando posiciones en distintas entidades. Esto fue clave para hacer de Chinfield una marca reconocida”, confiesan a coro madre e hijo.
“A su vez, permitió desarrollar productos a partir de la relación fluida que logró la empresa con muchos médicos veterinarios referentes”, agrega el actual presidente de la compañía.
A medida que fueron llegando nuevos laboratorios a la industria, la respuesta de Chinfield nunca fue de verlos como rivales sino trabajar siempre sobre una sana competencia entre empresas que, en su mayoría eran también familiares.
Más allá de esto, Susana Fischer asegura que existía un halo de secretismo sobre los desarrollos y estrategias de cada firma por aquellos años.

Madre y empresaria al frente

Enrique Fischer. Un pionero en el sector.

Enrique Fischer. Un pionero en el sector.

“El primer llamado que recibí con las condolencias por la muerte de mi esposo fue una oferta de compra y dije que el laboratorio no estaba a la venta”, confiesa tajante Susana Fischer, en diálogo con MOTIVAR. “La extensa enfermedad de mi marido me permitió prepararme para la transición”, agrega la mujer que despidió a su aliado de toda la vida en 1999.
Poco tiempo después, un laboratorio importante de Brasil también acercó una oferta que puso en duda la continuidad de Chinfield en manos de la familia Fischer.
“Estábamos a mitad de camino en materia de conquistar mercados y consolidar la empresa. Por suerte, mi hijo visualizó que había mucho por hacer y que la empresa era el futuro de la familia; así que seguimos adelante”, resume aquellos años decisivos, en los cuales el laboratorio generaba solo un 23% de sus ventas en la exportación.
“El Dr. Juan Carlos Sosa es un técnico referente de la compañía que me acompañó en las misiones comerciales hasta 2006 cuando logramos la certificación GMP. Desde ese entonces, me aboque a los números de la empresa”, aclara Susana que claramente sigue atenta el día a día de su compañía.

Certificado GMP. La planta de elaboración de productos veterinarios de Chinfield está ubicada en Munro, provincia de Buenos Aires.

Certificado GMP. La planta de elaboración de productos veterinarios de Chinfield está ubicada en Munro, provincia de Buenos Aires.

“Certificar estas normativas representó un gran proceso de aprendizaje para todos, más allá de las inversiones que demandó”, agrega quien, en un viaje entre Túnez y el Líbano, comenzó a ser consultada respecto de este tipo de certificaciones de calidad por primera vez.
“Al volver, convencí a mi marido de hacerlo y si bien llevó años de trabajo, lo logramos”, asegura esta mujer que en base a “organización y ganas” transita con éxito su doble rol de madre y empresaria.
Hoy, Enrique (h) tiene tres hijos, miembros de la tercera generación de la familia Fischer en la industria veterinaria y asegura que el laboratorio no está en venta.
“Mi primer recuerdo es más bien lúdico, cuando venía con mi padre a jugar con las tapitas de los productos. Me encantaba el olor de la ropa cuando se impregnaba con el aroma de las materias primas. Ya de adolscente, comencé a realizar algunas tareas esporádicas, para tiempo más tarde entrar definitivamente a la empresa”, resume sus primeros pasos en la compañía que desde hace dos años preside.
“La industria del caballo es de elite; todos los valores que se manejan son muy altos y la rentabilidad de ese segmento para nosotros como proveedores de la industria equina es importante”, agrega el heredero de Chinfield que genera un 80% de sus ventas en ese segmento y el resto a través de la ganadería bovina.
“El mercado externo es muy importante porque son clientes fieles. Si bien requieren de una adaptación constante, hoy es más rentable que las ventas al mercado local. Por eso lo vemos como un canal estratégico, al punto tal que nos permite concretar el grueso de las inversiones”, asegura Fischer a lo que su madre aporta: “Conservar esos mercados tiene que ver con la calidad de productos y el famoso “face to face”: hay que estar y no perder presencia. Por eso, en el departamento que más hemos invertido es el de control de calidad. Este es uno de los secretos de Chinfield, garantizar la calidad de los productos”.
Todos los años la firma invierte millones de pesos en lograr una mejora continua. “Una vez que te embarcas en las mejoras es difícil detener las inversiones porque también el mercado lo demanda. Todo el tiempo están subiendo la vara y si no se invierte constantemente hay mercados que no se pueden conservar”, explica el presidente de Chinfield.

Garantía. En sus instalaciones, Chinfield cuenta con el equipamiento para segurar la calidad de sus productos.

Garantía. En sus instalaciones, Chinfield cuenta con el equipamiento para segurar la calidad de sus productos.

Y detalla el destino de los últimos desembolsos: “Invertimos US$ 2 millones en líneas automáticas de inyectables, estufas de despirogenado, autoclaves, generador de vapor y de aire limpio”.
En cuanto al futuro los desafíos que presenta el mundo, la industria y su propia empresa son múltiples. Para Susana, las medidas restrictivas en la Argentina dificultan la operatoria tanto para la compra de insumos, como el pago de todo tipo de aranceles internacionales por lo cual es muy difícil planificar el futuro.
Sin embargo, cree que la demanda global de proteína animal continuará en expansión y piensan crecer en ese segmento.
“Si hoy la ganadería representa una pata del negocio, aspiramos a que sean dos en cinco años; es decir, duplicar su participación”, adelanta Enrique Fischer. Y agrega: “Otro desafío para mí como miembro de la segunda generación es poder patentar algunos de nuestros productos en Europa”.
A su vez, en cuanto a la visión del mercado local por donde pasan la mitad de sus ventas, ambos creen que es inminente un proceso de fusiones en la industria veterinaria. “Es una tendencia global ante las exigencias en materia de inversiones a propósito de las regulaciones globales. Nosotros estamos dispuestos a evaluar todo tipo de alianzas en ese sentido porque somos referentes en un segmento específico que puede resultar de interés para otras compañías”, explica Enrique Fischer (h), que sumó experiencia en el manejo del negocio pasando por las distintas áreas de la empresa y sumando una década en la dirección general previo a tomar la presidencia.

El secreto de las chinchillas

En la mitad de los años 60, la cría de chinchillas vivió su pequeño boom en la Argentina. En aquellos tiempos, Enrique Fischer cerraba una etapa en la industria farmacéutica de humana, retirándose de una firma en la cual participaba como accionista minoritario. De la mano de su esposa, Susana, buscó alternativas para volver a emprender y fue así como se subieron al boom de las chinchillas. La aventura los llevó a importar estos roedores desde Alemania e invertir en el desarrollo de productos farmacológicos orientados a este segmento durante al menos dos años, pero pronto quedaron en pie solo un par de criaderos y en simultáneo Enrique decidió reorientar la producción de su incipiente laboratorio hacia el rubro equino. Si bien el crecimiento en esta nueva área fue paulatino, pasaría a convertirse en el core business de la firma. Las chinchillas no solo quedaron en el recuerdo, también forjaron el nombre del laboratorio: Chinfield.
No es otra cosa que la fusión inglesa de “campo de chinchillas”, idea que surgió una noche de primavera de 1966 cuando Susana aún trabajaba para una empresa inglesa.
En la década del 60, la competencia era amplia y con la presencia de muchos actores internacionales, pero estaba todo por hacerse.
El mercado argentino representó la experimentación y el lanzamiento, pero el mercado externo fue el objetivo de Chinfield desde el inicio.
Se comenzó por los países limítrofes, pero la presencia en ferias internacionales permitió transmitir los beneficios de sus productos.

Mestorino. “El uso excesivo o inadecuado de los antibióticos lleva a fallas en su eficiencia”.

Mestorino. “El uso excesivo o inadecuado de los antibióticos lleva a fallas en su eficiencia”.

En el Día del Uso Racional de Antibióticos se resaltó el papel de los establecimientos agropecuarios en la generación y transmisión de resistencias en el ambiente y el riesgo que puede suponer para la salud humana.

Solana Sommantico
solana@motivar.com.ar

Lo que en principio pareciera ser la solución muchas veces termina convirtiéndose en un problema. ¿A qué nos referimos?
La generación de resistencia a antibióticos cada vez es más común y tiene una vinculación directa con el mal uso de estos agentes terapéuticos.
Se estima que el 50% de todos los antimicrobianos que se prescriben son innecesarios o se usan de manera inadecuada. Las causas de esto son, entre otras, la indicación de antibióticos en infecciones que no lo requieren, la falta de pruebas apropiadas de diagnóstico y el uso de antimicrobianos con fines no terapéuticos.
Es por ello que, desde el 2015, se conmemora el Día Nacional del Uso Responsable de Antibióticos, para concientizar sobre esta problemática.
En ese marco y con un evento online organizado por un consorcio académico argentino / británico entre la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de Río Cuarto, el Senasa, la Universidad de Bristol y el King’s College London del Reino Unido que trabajan dentro del marco del Proyecto de Investigación FARMS-SAFE; distintos referentes expusieron sobre el uso responsable de antibióticos.
Además, compartieron estudios de casos y el uso de datos relevantes y los desafíos dentro del contexto argentino.
La moderadora del evento fue la Dra. Nora Mestorino, Profesora de Farmacología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Plata, quien conversó con MOTIVAR y resumió el foco de esta temática.

MOTIVAR: ¿Cuál es la problemática actual en cuanto al uso de antibióticos en animales en nuestro país? ¿Cuál es el rol de los veterinarios?

Nora Mestorino: Debido al uso excesivo o inadecuado de los antibióticos, se observa una disminución de la eficacia de los mismos en el tratamiento de las infecciones.
La aparición de nuevos mecanismos de resistencia a los antibióticos que se propagan a nivel mundial o la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos que antes eran sensibles, ponen en peligro nuestra capacidad para tratar enfermedades infecciosas comunes. Como veterinarios, productores, funcionarios públicos e investigadores que trabajamos en el uso de antibióticos en animales, tenemos la responsabilidad de preservar la eficacia de los antibióticos disponibles y a su vez reducir la cantidad de bacterias resistentes peligrosas para el humano, mediante la realización de un uso racional de los mismos.
En cuanto a qué sabemos respecto al uso de antibióticos en Argentina, si bien en los últimos años se ha avanzado mucho, aún existen áreas de las que no tenemos suficiente conocimiento.
Por ejemplo, no contamos con información sobre cuantificación de las tasas de transmisión de resistencia, ni tampoco sobre el impacto que pueden tener intervenciones específicas del uso de antibióticos en los animales sobre el uso de antibióticos en los humanos.
En cuanto a datos existentes, en el informe de la OIE 2021 aparece América como la región con la segunda cifra más alta en cantidad de antibióticos ajustada por biomasa animal utilizada.
En Argentina actualmente existen normativas relacionadas con el uso de ATM en animales, incluida la Estrategia Nacional para el Control de la Resistencia Antimicrobiana. Sin embargo, no existen datos de lo que ocurre a nivel ambiental y qué papel juegan los establecimientos agropecuarios en la generación y transmisión de resistencias en el ambiente y el riesgo que puede suponer para la salud humana.

¿Hay investigaciones o trabajos en marcha para abordar esta problemática? ¿Cuál es su situación actual?

Manos a la obra. Así se trabaja en la obtención de muestras en los tambos.

Manos a la obra. Así se trabaja en la obtención de muestras en los tambos.

El equipo de investigación realiza actividades de campo y de laboratorio que se enfocan en comprender factores que influyen en el uso de antimicrobianos (UAM) y el riesgo de RAM; medir el UAM y otros medicamentos veterinarios; cuantificar niveles de antimicrobianos y metales pesados en el ambiente de tambos y granjas porcinas; correlacionar el uso de antimicrobianos con resistencia e identificar prácticas de manejo asociadas. Así mismo, el proyecto busca aportar al actual sistema de vigilancia y regulación de RAM.
La presentación de resultados preliminares del pilotaje se realizó el pasado mes de febrero de 2021 y la recolección de muestras y cuantificación de UAM en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos se inició en marzo 2021, para continuar durante todo el año a lo largo de las diferentes estaciones.

¿Qué le aconsejarías a los veterinarios?

Debemos saber que todo tratamiento antimicrobiano, inclusive cuando logramos el éxito terapéutico al curar una enfermedad infecciosa, estará también seleccionando resistencia. La resistencia antimicrobiana (RAM) es un fenómeno global al que ya no podemos detener, pero si podemos poner todo nuestro esfuerzo para mantenerla en niveles controlables, para lo cual es muy importante tomar conciencia sobre la gravedad de la problemática.
Como mencionamos la clave está en prevenir la terapia antibiótica, quiere decir que el mejor tratamiento es aquel que no hacemos porque los animales están sanos. Para lo cual es fundamental la prevención (plan sanitario, nutrición), aplicación de buenas prácticas de manejo animal e invertir en bienestar animal y bioseguridad. Ahora bien, de ser necesario un tratamiento antibiótico, este debe estar basado en un correcto diagnóstico previo y un posterior uso prudente de los compuestos antimicrobianos, tratando de no utilizar aquellos antibióticos que son de primera elección para el tratamiento de infecciones bacterianas producidas en el hombre.

En 2006. Primera entrevista con MOTIVAR.

En 2006. Primera entrevista con MOTIVAR.

Con mucho dolor, despedimos al médico veterinario que impulsó avances en materia de Calidad de Leche y Bienestar Animal en los tambos de Argentina y la región.

l legado de Mario Sirvén perdurará entre todos quienes tuvieron la posibilidad de escuchar sus conferencias, leer sus libros o compartir un momento con quien, sin dudas, fue uno de los impulsores en la capacitación sobre Calidad de Leche y Bienestar Animal en el ámbito de la lechería argentina y de la región.
Fue el pasado 24 de julio por la mañana cuando amanecimos con esta triste noticia: había fallecido Mario Sirvén. Y más allá de enviar los saludos de todo nuestro equipo a su familia y seres queridos, destacamos la generosidad y buena predisposición que siempre sostuvo con MOTIVAR.
Sirven se egresó en 1975 de la FCV de la UBA, entidad donde ejerció la docencia tanto como en la Universidad Católica Argentina. Lo entrevistamos por primera vez a mediados de 2006 (foto) cuando presidía la Asociación Pro Calidad de Leche (APROCAL), de la cual fue cofundador; viajamos con él a Mercoláctea, lo acompañamos en su participación en los Premios Mamyzin, en sus travesías junto a Elanco, Boehringer Ingelheim y otras líderes del rubro, entre las diversas acciones de difusión que impulsaba, incluyendo los cursos On Line que dictó en tiempos de pandemia.
“El trabajo me va a dejar a mí, pero yo no a él seguro que no”, nos decía hace poco más de un año en la última entrevista que realizamos desde MOTIVAR.
Generoso y apasionado por la lechería, el profesional hoy reconocido por sus colegas como “una gran persona y un gran extensionista” dejó su marca en el sector.
Nos enseñó mucho. Desde cuando nos decía que pocos veterinarios y productores relacionaban el bienestar de los animales con su inmunidad, hasta las reiteradas veces en las que nos hacía insistía un punto quizás hoy difundido pero que hace años buscaba eco en el rubro: “La falta de bienestar es un factor de pérdidas económicas”.
Hoy nos toca recordarlo como un apasionado de la lechería, de los protocolos y de la permanente capacitación del personal en los tambos. Mario Sirvén fue un visionario sobre cuyos sus conceptos y enseñanzas crecieron muchos de los hoy grandes referentes de la medicina veterinaria enfocada en la producción láctea de nuestro país. En ellos veremos reflejado su legado.