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Estrategias combinadas: las claves para prevenir el empaste en bovinos

Un correcto y eficiente manejo junto al mejor aprovechamiento de las pasturas de calidad hacen posible una mejor producción, con mayores ganancias y menos preocupaciones. Especialistas analizan las claves a considerar.

La sanidad en el ganado bovino no siempre depende de agentes patógenos como bacterias, virus, etc. que actúan directamente sobre el animal. Si bien es lo que se observa con frecuencia en los campos ganaderos, no hay que perder de vista cómo el mal manejo de la hacienda puede también ocasionar pérdidas irreversibles.

Un ejemplo de esto es el meteorismo espumoso, o más comúnmente conocido como empaste. Es muy importante en los rodeos de nuestro país y del mundo entero, no sólo porque produce alta mortandad, sino porque disminuye la eficiencia de aprovechamiento de los recursos forrajeros.

Para conocer en profundidad el tema, dialogamos con el Ing. Agr. Daniel Mendez del INTA Villegas. “El empaste es una situación que se da con recursos forrajeros de muy alta calidad, donde podemos dividir en cuatro grandes grupos a los factores de riesgo: la composición de la pastura (fenología), el manejo de la alimentación, los animales y las condiciones ambientales. En la práctica confluyen estos cuatro grupos de riesgos y debemos manejarlos en conjunto”, declaró Mendez.

¿A qué nos enfrentamos?

En la conversación con el experto también pudimos identificar claves a considerar por parte de los productores y los profesionales que los asesoran.

Al referirse a la importancia del estado fenológico y el tipo de pasturas, Mendez aseguró: “La alfalfa es la leguminosa meteorizante más peligrosa, luego los tréboles. A medida que la alfalfa sea más dominante podemos tener monocultivos o mezcla, y dependiendo de la proporción, la pastura va a ser más o menos peligrosa. En alfalfa, la predisposición cambia a través de su estado fenológico. La leguminosa tiene mayor calidad en los primeros estadios de crecimiento hasta el 10% de floración. Luego de este estadío, pierde peligrosidad. Sin embargo, aún con alfalfas pasadas puede haber rebrotes basales donde los animales pueden comer y tener el mismo problema. Por lo tanto, hay que estar atentos a mirar en profundidad el canopeo de la pastura”.

En cuanto a la susceptibilidad de los animales, el referente del INTA Villegas aseguró: “No hay razas que se empastan más o menos, pero sí dentro de una misma raza hay animales más propensos a hacerlo. Por ejemplo, los animales chicos como tienen proporcionalmente un rumen mayor que uno grande, pueden tener una tendencia superior a empastarse. Hay entonces, un componente intrínseco del animal que no podemos manejar, por eso debemos recorrer y estar atentos”.

Más allá de esto, Mendez se refirió al manejo de la alimentación: “Lo ideal es que la dieta sea constante en calidad y cantidad. Frente a cualquier variación, se agrava el problema. Debemos buscar que el animal consuma a boca llena, para lo cual es importante cuantificar la asignación forrajera y su calidad”.
Luego y asegurando que “todas las condiciones que favorezcan el crecimiento activo de la alfalfa predisponen al empaste”, nuestro entrevistado se refirió específicamente al correcto manejo de estos temas.

“Cualquier rutina de manejo debe estar preestablecida y acordada. La gente tiene que conocer el plan para actuar: recorrer el lote, detectar los animales susceptibles para poder adaptarlos y realizar un correcto manejo del pastoreo para evitar periodos de ayuno que se repitan, lograr dietas lo más estables posibles y no entrar cuando es máxima su calidad sin una estrategia clara de manejo y con las mejores herramientas preventivas disponibles”, aseguró Daniel Mendez. Y completó: “El reemplazo de la alfalfa por algún suplemento también puede ser una buena estrategia. Luego tenemos los tratamientos y productos para control de empaste, que son muy eficientes. En general no hay una única estrategia, debemos tener en cuenta todas las variables y armar un esquema de trabajo para lograr un manejo adecuado”.

Rumensin, el mejor aliado

Con el objetivo de generar un mayor aprovechamiento del recurso forrajero de calidad, aumentando la digestibilidad y obteniendo más energía con la misma cantidad de materia seca, aumentando el peso vivo diario de los animales y previniendo 4 de cada 5 muertes por empaste, Rumensin se plantea como una herramienta estratégica para la ganadería argentina.

“Rumensin contiene como principio activo monensina sódica, formulada en 10 pastillas sólidas que se encuentran dentro de una cápsula”, nos explicó el MV Pablo Garciarena, de Elanco Animal Health en Argentina. Y continuó: “Se trata de una tecnología de administración oral cuyo efecto tiene una duración de 100 días y no se debe volver a colocar otro bolo en ese animal hasta transcurrido unos 120 días de la colocación anterior”.

Más allá de esto y de destacar que Rumensin se debe colocar en animales de más de 230 kilos y aproximadamente 15 días antes de ingresar a las pasturas, Garciarena explicó que los bolos a su vez tienen un número único e irrepetible para poder individualizar a qué animal fue colocado por si existiera una regurgitación del mismo y así poder volver a ser reutilizado en dicho animal.
Para concluir, Garciarena remarcó la importancia y modo de acción del producto.

“El rol del bolo en el animal es evitar en un 80% los empastes hiperagudos que ocurren al pastorear praderas de leguminosas”, aseguró. Y remarcó: “La forma en que esta herramienta nos posibilita aprovechar al máximo nuestros recursos forrajeros es el hecho de poder ingresar a pastorearlos en su mejor momento (por ejemplo, alfalfas a los 20 cm de altura previo floración) gracias a la acción que ejerce la Monensina sobre la flora ruminal”.

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