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LA VISIÓN DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE SANIDAD ANIMAL

“Los gobiernos deben darle alta prioridad a evitar el ingreso de la enfermedad”

En exclusiva, dialogamos con el presidente de la OIE, Hugo Idoyaga Benítez, quien reforzó la importancia de avanzar en acciones que eviten la propagación de la Peste Porcina Africana en la región.

Luciano Aba
@aba_luciano
luciano@motivar.com.ar

Hugo Idoyaga Benítez fue nombrado presidente de la OIE en la última edición de la Asamblea General a comienzos de este 2021. Hasta el año 2024 estará a cargo de dirigir el Consejo del organismo internacional y repasó sus planes en una entrevista especial, concedida en el marco del 19° Aniversario de MOTIVAR.
Con reconocida trayectoria en los ámbitos regionales, Idoyaga Benítez es el primer paraguayo que ocupa esta posición en los más de 100 años de vida de la Organización Mundial de Sanidad Animal.
“Hoy tengo la responsabilidad de dirigir un Consejo que ya tiene atribuidas sus funciones y competencias. Somos los representantes de los delegados de los 182 países miembros durante toda la gestión del período inter Asamblea General”, nos adelantó el histórico referente del Senacsa en Paraguay en una entrevista que puede verse completa aquí:

Dialogamos sobre los temas más relevantes en el orden de la sanidad animal global, incluidos fiebre aftosa y Peste Porcina Africana, y aprovechamos también para conocer la visión de los líderes que marcan las pautas a seguir a nivel global respecto de temas estratégicos como el bienestar animal, la resistencia a los antimicrobianos y el cuidado del medio ambiente, entre otros.

MOTIVAR: ¿Cuáles son hoy los principales temas que ocupan a la OIE?

Hugo Idoyaga Benítez: Desde su creación, la OIE ha dado pasos importantes. Elaboramos normas y estándares que facilitan la prevención y control de enfermedades, así como el comercio internacional de productos de origen animal. Claro que debemos seguir creciendo, fundamentalmente en una mayor participación de los delegados de los 182 países del mundo que conforman la institución, en la elaboración de normativas que una vez acordadas tienen alcance global. Muchas normas son propuestas por países que tienen garantía de una contribución científica, técnica y de infraestructura de alto nivel, razón por la cual es imprescindible la participación también de aquellos en vía de desarrollo. Así debe ser porque las normas son para todo el mundo.

“Debemos seguir creciendo, fundamentalmente en una mayor participación de los delegados de los 182 países del mundo que conforman la institución en la elaboración de normativas que una vez acordadas tienen alcance global”.

El cambio masivo y periódico de delegados es un tema a considerar. Solo para graficar, podemos decir que la región de las Américas tiene un cambio en el orden del 25 a 30% anualmente.
Esto cobra aún más relevancia cuando la OIE se encuentra hoy avanzando en la operativización de su Séptimo Plan Estratégico, de cara a 2025.
Vale decir también que la OIE mantiene un acuerdo tripartido con FAO, OMS y últimamente con el Programa mundial de Naciones Unidas en Medio Ambiente, temas extremadamente importantes porque está involucrada la salud humana.
Otro de los temas relevantes para la Organización es la resistencia antimicrobiana.
Es clave entender que hay personas que pierden la vida por el mal uso de los antibióticos en la producción animal. Los organismos podemos avanzar en estos temas, pero es clave llegar al ámbito de los productores con mensajes claros y contundentes que sean realmente interiorizados por los países.

¿Está hoy nuestra región bajo la lupa de la sociedad global en base a su rol como productora de alimentos?

HIB: Sin la menor duda. Es así y lo será cada vez más.
Por un lado, sabemos que nuestra región está en condiciones de abastecer la demanda global de alimentos, situación que obliga a los países a forzar el cumplimiento de reglas que hoy exige la sociedad como son el bienestar y la identificación (trazabilidad) animal, el respeto por el ambiente y la lucha contra el avance del cambio climático.
Las oportunidades son altas, pero aprovecharlas tiene sus costos. Si decidimos no incorporar estos temas, probablemente no podamos disfrutar de nuestras posibilidades. Y esto se ve claramente expuesto con lo que ocurre con la Peste Porcina Africana y su impacto sobre la totalidad de la producción cárnica global. Es clave definir si podremos o no cubrir estos espacios que, lamentablemente y por problemas sanitarios, otras regiones del mundo dejan vacante.

¿Cuál es su visión en cuanto al ingreso de la PPA a nuestro Continente recientemente y a la incumbencia de la OIE en el tema?

HIB: La Peste Porcina Africana avanza como enfermedad epidémica. Con más de 50 países afectados, lamentablemente la misma ingresó a América con los primeros casos en República Dominicana.
Es un llamado de atención importante.

“Nuestra región está en condiciones de abastecer la demanda global de alimentos, situación que obliga a forzar el cumplimiento de reglas que hoy exige la sociedad como son el bienestar y la identificación (trazabilidad) animal, el respeto por el ambiente y la lucha contra el avance del cambio climático”.

Ya está acá y sabemos de los estragos que causó en otras zonas. Fundamentalmente en Asia, el impacto económico y social, ha sido grave. Incluso afectando el rendimiento del principal país productor de carne de cerdo como lo es China.
El problema no pasa por la aparición de la enfermedad solamente sino todo lo que esto representa, y el impacto a futuro que tendrá sobre los sistemas de bioseguridad y las formas de crianza, con un especial énfasis y control en el comportamiento humano. Su impacto se da principalmente en pequeños productores y a los animales de traspatio, además de los silvestres.
El riesgo es grande y costoso, ya que no existe tratamiento específico.

¿Esperan que haya una vacuna contra la enfermedad en el corto plazo?

HIB: Hay mucha investigación al respecto, pero lamentablemente no existen hoy vacunas aprobadas de manera oficial para su uso. La Unión Europea avanza en este sentido, pero hoy no existe ni vacuna, ni tratamiento contra la Peste Porcina Africana. Es por ello que los gobiernos deben darle alta prioridad a evitar el ingreso de la enfermedad.
¿Cómo? Aplicando bioseguridad en forma estricta en los puntos de ingreso y avanzando en una buena comunicación con la sociedad, ya que es un tema que puede provocar dificultades en la cadena agroalimentaria.
Será clave contrarrestar los rumores con información oficial. Esto será tan relevante, como el correcto manejo de los residuos alimenticios en las granjas. Es clave evitar estas consecuencias. A nivel regional hay un grupo que está haciendo estrategias, las cuales buscan coordinar acciones en una región que tiene grandes jugadores en la producción de carne de cerdo.

¿Coincide en que, a mayor tecnificación de las granjas, menor riesgo?

HIB: Efectivamente.
Tanto de las granjas, como de los propios países, reforzando sus puntos de ingreso y poniendo sobre la mesa las medidas de control que sean efectivas para evitar el ingreso de la enfermedad.
Muchos países del primer mundo no pudieron con la enfermedad, aun teniendo más conciencia respecto de su impacto.
En nuestra región y más allá de las limitaciones presupuestarias (que cada vez van a ser más visibles), es clave aún un cambio de paradigma: hoy producimos alimentos, no un animal. Es diferente a lo que hacíamos en el pasado.
Entenderlo parece fácil pero no lo es.
Los países de la región aún tenemos deficiencias importantes en este sentido.

Nos interesaría su opinión sobre los planes de dejar de vacunar contra la fiebre aftosa en la región. ¿Está de acuerdo con esto?

HIB: Fui uno de los que más pregona iniciar un proceso de levantamiento de la vacunación contra la aftosa. Lo cual no significa hacerlo de cualquier manera.
No se pueden cometer errores.
Se debe hacer cuando el país y la región lo pueda hacer. Parto de la premisa de que una vez levantado, no hay retorno.
Sería muy duro el golpe económico para quienes tomen esa decisión y luego tengan un retroceso. Son temas que tienen cuestión político y social, no pasa solo por el organismo sanitario. Es un cambio de chip y muchas preguntas para las cuales aún no tenemos respuestas.
La OIE no obliga, sino que pregona el avance en el status sanitario de los países.

¿Y cómo ve la OIE la convivencia de distintos estatus sanitarios?

HIB: La diferencia de estatus sanitarios es importante; es un tema a considerar. Sin embargo, debemos darle un voto de confianza al Cono Sur, que viene realizando un muy buen trabajo. La guinda de la torta sería consolidar un único estatus sanitario.
Las normas son para todo el mundo y sabemos que hay intereses en juego.
No podemos dejar un campo despoblado para que sea ocupado por otros. Es clave la participación.

¿Cuál es su visión a futuro en cuanto a los desafíos que se avecinan a nivel regional y global?

HIB: Un desafío importante es el Séptimo Plan Estratégico con la participación activa y efectiva de los 182 delegados de todo el mundo. Asimismo, será clave buscar que las representaciones regionales tengan una mayor capacidad de recursos humanos y financieros para poder mantener reuniones permanentes con todos los delegados, poner temas relevantes sobre el tapete para que discutan.

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