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Fiebre Q: ¿Qué pasó realmente en Entre Ríos?

La Dra. Natalia Cardillo realizó el diagnóstico presuntivo que luego se confirmó oficialmente. En este artículo, la veterinaria detalla lo ocurrido con la aparición de una enfermedad que afectó a 11 operarios en un frigorífico.
Por Natalia Cardillo 11 de febrero de 2022 - 10:26

La fiebre Q (en inglés “query= interrogante”) fue llamada así debido a la incógnita de su etiología al momento de su descubrimiento en 1933, en un brote ocurrido en operarios de un matadero en Australia.

Posteriormente, se determinó que se trataba de una enfermedad zoonótica causada por la bacteria Coxiella burnetii. Posee la particularidad de presentarse en dos estados, un estado intracelular bajo el cual se reproduce en el individuo infectado; y una forma extracelular resistente, similar a esporas, que se liberan como aerosoles cuando las células hospedadoras se lisan.

Estas formas infectantes pueden sobrevivir durante meses o años en el medio ambiente, y ser transportadas volatilizadas a largas distancias.

Brote en el frigorífico de Entre Ríos

El brote en General Ramírez ocurrió en un frigorífico de faena bovina y porcina, en el mes de octubre de 2021, coincidente con la primavera y la época de partos del ganado bovino. Afectó a 1 operario de mantenimiento, en forma leve, y a 10 operarios de faena, en forma sintomática aguda, presentando fiebre alta, tos, mialgias, sudoración, cefaleas intensas, dolor abdominal, artralgias y neumonitis intersticial, con cambios radiológicos. Algunos pacientes también presentaron vómitos, diarrea y rash cutáneo.

Los individuos más severamente afectados requirieron internación, pero evolucionaron favorablemente luego del tratamiento antibiótico. Por esta razón, se realizó tratamiento profiláctico a todos los operarios de la planta, a partir del cual no se presentaron más casos sintomáticos, a los 16 días de iniciado el brote.

El diagnóstico presuntivo por epidemiología, realizado por la Vet. Dra. Natalia Cardillo, debido a la alta probabilidad de ocurrencia de enfermedad zoonótica ocupacional, las características del lugar, los puestos de las personas afectadas donde ocurrieron la mayoría de los casos, y la sintomatología clínica, fue infección por Coxiella burnetii.

El diagnóstico se confirmó mediante serología y seroconversión de anticuerpos, realizado en el Instituto ANLIS – Dr. Carlos Malbrán y en el ANLIS – INER Dr. Emilio Coni, conjuntamente otros estudios de laboratorio de enfermedades compatibles con el cuadro, que descartaron infección por Mycoplasma pneumoniae, Legionella spp., Leptospira spp., Chamydia pneumoniae, Chlamydia psittaci, Rickettsia rickettsii, Covid-19, Virus del Dengue, Hantavirus, y otros virus respiratorios.

Alerta

La fiebre Q es una enfermedad muy poco conocida y, por ende, subnotificada en el ámbito médico debido a que es una zoonosis casi restringida a la producción animal y a la industria de la carne. Argentina es, además, una región endémica de dengue, rickettsiosis del grupo fiebre manchada (SFG), Chikungunya y Zika, patologías cuya sintomatología se superpone con cuadros clínicos por fiebre Q.

Sumado a ello, a excepción del aborto en rumiantes, la enfermedad suele ser asintomática en el resto de los animales y no produce alteraciones detectables en la calidad de la carne o la leche, razón por la cual tampoco es un agente considerado de vigilancia en el ámbito veterinario.

El frigorífico es un establecimiento al cual se derivan animales de engorde, así como los que cumplieron su ciclo productivo o son excluidos del sistema debido a la presentación de patologías o condiciones que afectan su productividad.

En las hembras, los problemas reproductivos tales como repeticiones de celo o abortos, son causa frecuente, pero también arriban hembras en estado de preñez no detectada. A excepción de las enfermedades de notificación obligatoria o bajo vigilancia del Senasa, se desconoce el historial clínico y el manejo sanitario de los animales que ingresan a faena.

En el establecimiento en estudio, el brote ocurrió en el mes de octubre, coincidente con la estación primaveral y la época de partos del ganado, suponiendo una mayor probabilidad de exposición de los operarios, tal como lo descripto en el brote ocurrido en el tambo caprino de Gualeguaychú (Entre Ríos) y en otros reportes.

Esto evidencia una considerable exposición de los animales a este patógeno, así como un posible riesgo de infección al hombre, que muestra la necesidad de una mayor interrelación entre servicios de salud humana y veterinaria para desarrollar estrategias preventivas y control de este microorganismo.

En la próxima edición de MOTIVAR impreso de marzo, Natalia Cardillo compartirá más información sobre la fiebre Q y su impacto no solo sobre la sanidad animal, sino también en la salud de las personas.

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