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UN MODELO EN CRECIMIENTO

La reducción del estrés de las vacas se traduce en menos problemáticas sanitarias

Rocío Mesaglio y Gustavo Carullo. Los profesionales dirigen las acciones de una producción con características especiales.

Los MV Gustavo Carullo y Rocío Mesaglio comparten los pormenores de un tambo que provee leche orgánica al gigante suizo Nestlé, desde Luján, Buenos Aires.

Facundo Sonatti
facundo@motivar.com.ar

El tambo de la Abadía San Benito, en Luján, Buenos Aires, que lleva años funcionando allí, quedó literalmente dentro del pueblo y, ante una nueva ordenanza municipal sumamente restrictiva para el uso de agroquímicos, la única posibilidad de seguir produciendo era haciéndolo de forma orgánica. Un desafío que llevó al equipo a repensar la forma de trabajar, desempeño que quedó parcialmente reflejado en la doble jornada que organizó el laboratorio Fatro Von Franken, en Cardales, “La Lechería del Futuro”.
En diálogo con MOTIVAR, los veterinarios Gustavo Carullo y Rocío Mesaglio hacen foco en los aspectos sanitarios y de bienestar animal de este establecimiento que suma 331 vacas en ordeño y proyecta acercarse a las 400 esta primavera. A su vez, son asesores de otros dos tambos de la misma firma, sumando un total de alrededor de 1.000 vacas en ordeño dentro de este mismo esquema.

El rol de Nestlé

Con un contrato a 10 años con la firma Nestlé y el acompañamiento de la certificadora OIA (Organización Internacional Agropecuaria), comenzaron en 2020 el proceso de reconversión. Esto requería un plan a largo plazo y por eso también la Congregación acordó un alquiler por ese período.
La propuesta de Nestlé fue producir leche orgánica. Es decir, sin uso de fertilizantes, herbicidas e insecticidas de síntesis, ni hormonas, ni cultivos transgénicos.
Esto implicó que habría mucha tecnología que no podrían utilizar, que estarían en desventaja competitiva en cuanto a nivel de productividad, y por esa razón convinieron por contrato un precio por su leche, con una marcada mejora respecto del oficialmente publicado por el SIGLeA, según queda reflejado en el artículo que compartió Producir XXI, del estudio Luis Marcenaro y Asociados.
En los hechos, la Congregación de los padres Benedictinos trabajó el tambo por años, hasta que dos emprendedores, el Ing. Agr. Oscar Kise, ex integrante del Departamento de Asistencia Técnica a los Productores de La Serenísima y su socio, Fernando Gusmerini, lo tomaron en alquiler y armaron un plan de producción innovador.
“Hoy, tenemos auditorías de Nestlé y la OIA, las cuales abarcan desde la trazabilidad y las buenas prácticas, hasta la crianza de terneros colectiva, entre otras. Eso también contempla el trato a los animales”, confiesa Carullo a MOTIVAR, a lo cual su colega suma: “En el día a día, nuestro trabajo pasa por la capacitación del personal para lograr el tan mentado bienestar animal. Es muy notorio que al hacer las cosas de ese modo, se trabaja más rápido, de forma más eficiente y el animal es más dócil y sufre menos estrés”.
En la actualidad cuentan con 331 VO que producen 10.500 lts/haVT/año (750 kg sólidos/haVT/año). “El objetivo para este año es llegar a producir 13.500 lts/haVT/año con cerca de 400 VO y pasar de 7,1% de sólidos a 8/8,5 (1080-1150 kg de sólidos/haVT/año), cuando el rodeo sea por completo de vacas cruza”, adelanta el médico veterinario. Hoy, el rodeo está compuesto de un 70% de vacas cruza (Jersey, Kiwi cross, Sueca roja y blanca) y un 30% de Holando definido que se van descartando cuando no quedan preñadas.

El bienestar animal como requisito

La producción orgánica hace mucho mayor énfasis en el bienestar animal.

“En el día a día nuestro trabajo pasa por la capacitación del personal para lograr el tan mentado bienestar animal. Se trabaja más rápido, de forma más eficiente y el animal es más dócil y sufre menos estrés”. MV Rocío Mesaglio.

Justamente enfocados en esta cuestión es que se hicieron varias mejoras, como el ranurado del piso en el corral de espera o la alfombra de goma en la sala de ordeñe. También se techó el corral con media sombra y se incluyó un sistema de refrescado.
Además, se mejoraron los caminos por donde transitan los animales y se incorporó un sistema de agua presurizada con bebidas móviles, lo que permite tener agua en todas las parcelas, disminuyendo en gran medida las distancias de caminatas del rodeo.
La bebida cuenta con un sistema de acople rápido en el callejón de cada piquete, así se asegura la provisión de agua con menor traslado de los animales.
En los sistemas de producción orgánica es una condición que la guachera sea colectiva y que los animales tengan acceso al pasto, no pueden estar en jaulas o sujetos a una estaca. Para el suministro de leche se recurrió al alimentador automático de DeLaval, que facilita la tarea de crianza con muy buenos resultados. Buscan terneros chicos y de mucha vitalidad.
Como el tambo tiene un sistema bi estacionado de servicios, resulta que en julio y enero prácticamente no quedan animales en la guachera, momento del año en que se aprovecha para darle vacaciones al personal.
“Tras más de 30 años de experiencia sobre todo en tambos convencionales en la zona de Luján uno de los grandes cambios que tuve que hacer fue modificar el criterio del veterinario al cual suelen llamarlo y la solución para el productor era suministrar algún medicamento”, señala Carullo.
Y agrega: “En el tambo orgánico, volvimos a hacer más clínica, empezando a pensar más en el animal, haciendo diagnóstico y pensando de forma integral el tratamiento. Si bien nunca usé indiscriminadamente los productos, aspiro a un ideal sin hormonas, ni antibióticos”.

Pastoril con pasto, mucho pasto

El tambo es básicamente pastoril, con pastoreo muy intensivo con alta carga instantánea, y poca o baja utilización de concentrados. La base forrajera es 100% pasturas, algunas de rotación corta (2 años) y otras de rotación larga (4 años). Esta rotación se mantiene en los lotes más cercanos al tambo.

“En materia de vacunación nos pusimos muy rigurosos y, ahora, ante los tratamientos responden más rápido”. MV Gustavo Carullo.

Los lotes donde las vacas no pastorean se destinan a silo de avena y trébol rojo o de sorgo. Este esquema de rotación es el resultado de repensar todo el sistema para mover el suelo lo menos posible y evitar las malezas ya que no se pueden hacer aplicaciones de herbicidas. La producción orgánica no permite el uso de cultivos genéticamente modificados.
Si bien existen maíces sin eventos genéticos, el riesgo de que éstos se contaminen y luego no se puedan utilizar es alto. Por esta razón se recurrió al sorgo para silaje de verano, que además tiene la ventaja de ser un cultivo más plástico, con menor requerimiento de agua por kg de MS producida.
Los servicios se dividen en dos bloques, uno en otoño y otro en primavera. Los primeros 45 días se realiza IA, no se pueden utilizar hormonas para sincronizar los servicios. Los últimos 45 días de servicios se utilizan toros de repaso. La vaca que no se preña en los 90 días de servicio, sale del tambo, resultando en una selección del rodeo por fertilidad.
Los tratamientos veterinarios no son masivos, sino que se analizan animal por animal. Es decir que no se utilizan masivamente de rutina.
En el mismo sentido, antes de suministrar antiparasitarios, primero se hacen análisis de bosta para determinar tipo y cantidad de parásitos. De ser necesario se usa Doramectina en lugar de Ivermectina porque mata al escarabajo estercolero, de importancia en el control biológico de moscas.
“Nosotros observamos que disminuyen algunos problemas, pero pasa porque las vacas están menos estresadas a lo largo del tiempo, son vacas de 20 a 25 litros y algunas de 30, que al no exigirlas reduce, por ejemplo, el riesgo de mastitis”, asegura Mesaglio.
“En materia de vacunación, nos pusimos muy rigurosos y, ahora, ante los tratamientos responden más rápido”, grafica su colega otra de las ventajas.
Con respecto a los costos, Carullo agrega que, en honor a la verdad, “no sé si hubo verdaderas modificaciones, porque lo que no usamos en antibióticos lo destinamos a los mayores costos en las placas de cultivo. Sin embargo, es real que usamos y compramos menos medicamentos, porque solo los usamos cuando realmente son necesarios. De todos modos, sigue siendo poco significativo en los costos totales de la empresa”.

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