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LA LECHERÍA DEL FUTURO

“En litros por persona, la productividad no se modificó en los últimos 10 años”

A los números. Un pantallazo de lo que fue una de las presentaciones centrales del evento.

Este es uno de los factores que debe mejorar la lechería argentina si quiere llegar al 2030 en condiciones de ser un actor de peso internacional. El capital humano, el bienestar animal y el medio ambiente, en el centro de la escena.

Guadalupe Varelli
guadalupe@motivar.com.ar

El 5to Outlook de la Cadena Láctea Argentina reunió a más de 300 personas en el Centro Metropolitano de Rosario, Santa Fe. El encuentro, realizado el 1 de septiembre, fue organizado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina y la Fundación para la Promoción y el Desarrollo de la Cadena Láctea Argentina. Contó con cuatro bloques donde se abordaron tendencias del mercado internacional, los resultados de la encuesta sectorial del INTA y el futuro proyectado para la cadena en los próximos 10 años (Ver recuadro).

Hacia 2030

En una charla llamada “La cadena láctea al 2030”, de la que participaron los Ing. Agr. Miguel Taverna (INTA- FunPEL) y Fernando Preumayr (Factor Humano en Tambo), y la Lic. en Comunicación y periodista María Inés Rimondi, (Innovar Agro) se debatió qué debería tener en cuenta un sistema de producción lechero para aprovechar las oportunidades del mercado, que se puede revivir escaneando el Código QR que completa este artículo.
La propuesta de análisis hizo foco en tres ejes claves: el factor humano, el bienestar animal, y el impacto en el ambiente.
Una tríada conocida por los lectores de este medio, ya familiarizados con el concepto de Una Salud.

Capital humano

Fernando Preumayr propuso dejar de pensar a las personas como recursos y entenderlos como un capital potenciador para el negocio que se debe cuidar y hacer crecer. “El compromiso y la productividad de las personas, que tanto buscan los empresarios, es un resultado de la energía e inversión puesta en su bienestar, capacitación y proyección”, destacó.
Taverna compartió algunos datos objetivos que dan cuenta de que el sector tiene que mejorar su competitividad, tanto en relación con otros países como con otras alternativas productivas dentro del mismo territorio. A modo de ejemplo, señaló que mientras la soja paga $50.300 por hora trabajada de ingresos brutos, el tambo paga $4.5500.
El nivel de productividad de la mano de obra representa, sino un problema, como mínimo un tema del que ocuparse. Medida en litros producidos por persona, los valores de 2022 son los mismos que los del año 2012. Y analizada por cuartiles, se ve una brecha del 300% entre el nivel inferior y el superior. Al hacer una comparación con otros actores internacionales, se ve que Argentina produce menos de un tercio de lo que alcanzan países como Estados Unidos, Nueva Zelanda o Australia.
La conclusión: “La productividad de la mano de obra hace a la competitividad del sistema interno”, explicó Taverna.

Bienestar animal

Cuando se superponen la lluvia, el barro, la humedad y el calor, las vacas se estresan, lo que se traduce en una merma de la producción y de la reproducción, el descenso de las defensas, etc. Y según los números aportados por Taverna, en la región que concentra la mayoría de las cuencas lecheras hay 80 días anuales con estas características.
“Desde el punto de vista de la decisión de las inversiones, la magnitud del impacto del factor climático requiere un abordaje integral al pensar inversiones que minimicen sus efectos en la lechería argentina”, destacó el coordinador nacional de lechería del INTA.

Problemas como oportunidades

En relación al factor ambiental, los exponentes dejaron tres mensajes bien concretos que hacen a las oportunidades que tiene la Argentina en relación a otros países. En primer lugar, no tenemos la necesidad de volver de un proceso de intensificación extrema, como sucede en Europa, Nueva Zelanda o Estados Unidos, por lo que tenemos la oportunidad de planificar la lechería sobre la base de una intensificación sostenible.
En segundo lugar, a partir del concepto de emisiones netas (la sumatoria de emisiones menos la captura de carbono) las características del sistema productivo argentino tiene la posibilidad de reducir la emisión bruta, capturar carbono y reducir sustancialmente la huella de emisiones totales. “Esta es una oportunidad que pocos países tienen”, subrayó Taverna.
Por último, en cuanto a la intensidad de las emisiones, que se mide de acuerdo a la relación de emisión de gases por unidad de producto generado (dióxido de carbono/litro de leche), la brecha de productividad se muestra como una oportunidad, ya que el incremento de la eficiencia productiva permitirá reducir sustancialmente la intensidad de las emisiones.

Propuestas concretas

Camino a 2030, los exponentes presentaron un plan estratégico basado en cuatro pilares, producto de acuerdos generales en cuanto a lo que necesita la cadena para aprovechar las oportunidades del mercado.
1. Institucionalidad. Es necesario construir una entidad que convoque y permita un ámbito de trabajo conjunto para encarar eficientemente los procesos, donde confluyan diferentes actores con distintas miradas.
2. Inversiones. El sector necesita inversiones, en algunos casos de gran magnitud. Para ello necesita acompañamiento en forma de fondos para inversiones estratégicas, que contemplen plazos y años de gracia adaptados a este tipo de proyectos, que tenga en cuenta el tiempo que lleva obtener beneficios y el clima, que también afecta los resultados.
3. Licencia social. La construcción de una imagen país que permita asociar la lechería a una manera de ser producida en determinadas condiciones geográficas, requiere trabajo, introspección y es un buen momento para hacerlo.
4. Política. El sector necesita señales claras en materia de política de incentivos para recuperarse de la crisis de confianza, y ver que hay interés en que la lechería crezca.

 

¿Qué proyectan los protagonistas?

Para entender cómo ven el futuro los propios integrantes de la cadena láctea, Taverna compartió los resultados 2021/2022 de la encuesta sectorial lechera del INTA realizada a productores de distintas cuencas lecheras del país.
Ante la pregunta por cómo se ve dentro de 5 años, 92% cree que seguirá creciendo o prevé un escenario estable. Tan solo el 8% está preparando su salida del sector. De todos modos, más allá del optimismo, hay temas que preocupan a los productores. Los principales, según esta misma encuesta, son la variabilidad climática y su impacto en la producción, la política errática, la disponibilidad de mano de obra y el incremento de los costos.

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