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A ESTAR ATENTOS

Alerta en Argentina: “Depende de las aves, pero tenemos que estar preparados”

Es tapa. El alerta debe ser escuchado por todos los sectores involucrados.

La Influenza Aviar hace estragos en el Hemisferio Norte y se propaga hacia el sur del continente. Los organismos toman medidas y declaran la emergencia. Cada vez está más cerca y representa un riesgo latente. ¿Se puede contener?

Guadalupe Varelli
guadalupe@motivar.com.ar

Los organismos vinculados a la sanidad animal de todo el continente están uniendo fuerzas ante la amenaza que representa el ingreso de la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad en sus territorios.
En ese marco, la Secretaría General de la Comunidad Andina (CAN) y el Comité Veterinario Permanente del Cono Sur (CVP) elaboraron una declaración conjunta ante la detección de brotes Sudamérica. Asimismo, el Comité Directivo Regional del Programa Global Enfermedades Animales Transfronterizas para las Américas aprobó la creación del Grupo Permanente de Expertos en Influenza Aviar (GPE-IA), a fin de asesorar a dicho Comité en las acciones preventivas, de preparación y respuesta a la emergencia de la enfermedad.
Pero esto no es todo: organismos internacionales y regionales como la FAO, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) y la Red de Sanidad Animal del Caribe (CaribVet) también coincidieron en la necesidad de tomar acciones.
En Argentina, mientras tanto, el Senasa, a través de la Resolución 803/2022, declaró el estado de alerta preventivo sanitario en todo el país.

¿Qué está pasando?

Los brotes de influenza aviar son cada vez mayores y se están propagando por todo el continente. En el Hemisferio Norte, donde lleva más tiempo desarrollándose, el virus está causando estragos. La gran dispersión de la enfermedad desde 2020/2021 con H5N8 y la actual propagación de H5N1 provocó más de 5.500 brotes durante 2022.
Entre las aves muertas por la enfermedad y por los sacrificios sanitarios que se hacen para contenerla, los números son abrumadores: 49 millones en Estados Unidos, 4.5 millones en Canadá y 45 millones en Europa.
En octubre de 2022 se presentaron los primeros casos en Colombia, en una localidad que no tiene conexión terrestre. De allí se trasladó hacia Perú a través de los pelícanos, más tarde afectó a una granja comercial de Ecuador, y finalmente aparecieron brotes en Venezuela en pelícanos silvestres, y al norte de Chile en tres especies de aves silvestres.
De acuerdo a la evaluación de riesgo realizada por la FAO y la OMSA a partir de la información relevada en 21 países de la región (entre ellos Argentina), las aves silvestres migratorias son el principal factor de riesgo de dispersión de la enfermedad, seguido por el comercio internacional de aves y productos y alimento aviar.
“La migración de las aves silvestres del Hemisferio Norte al Sur se puede dar por cuatro corrientes diferentes: pacífico, central, Misisipi y atlántico. Al principio, toda esta expansión se dio en la ruta migratoria del pacífico, y la barrera natural formada por la Cordillera de los Andes nos hacía pensar que Argentina no estaba en riesgo, pero al llegar a Venezuela prendimos todas las alertas, porque es una región que está en contacto con la ruta del Atlántico y hay aves migratorias que llegan hasta nuestro país”, explicó a MOTIVAR el MV Vicente Rea Pidcova, especialista miembro del Programa de Sanidad Aviar del Senasa.

Mortandad, pérdidas y opinión pública

La influenza aviar tiene su origen en Europa y Asia y entró a América del Norte llevada por las aves migratorias donde ya afecta a las aves de corral, de traspatio y silvestres.
Es una enfermedad viral altamente contagiosa y compleja, ya que es causada por virus divididos en múltiples subtipos (H5N1, H5N3, H5N8, etc.), cuyas características genéticas evolucionan con gran rapidez.
Se caracteriza por su alta mortalidad y las grandes pérdidas que genera. Entre ellas:
Para los productores, porque ante la presencia de un brote y para frenar su propagación, se deben sacrificar todas las aves del establecimiento afectado, infectadas o sanas, lo que implica enormes pérdidas económicas.
Para el comercio internacional, porque su presencia en un territorio restringe la comercialización de aves y productos avícolas, lo que genera un gran impacto en las economías regionales.
Para el medio ambiente, porque el virus circulante está provocando grandes mortandades en aves silvestres, lo que puede afectar los ecosistemas a los que pertenecen.
Para la salud pública, porque si bien el virus circula principalmente en las aves, se han observado casos esporádicos en mamíferos, entre ellos los seres humanos.
Vale agregar que tampoco es menor el impacto que puede provocar en la opinión pública el sacrificio masivo de aves y la reducción del acceso turístico en las zonas damnificadas, lo cual puede afectar la licencia social para producir de toda la cadena comercial avícola.

¿Y en Argentina?

Hasta el momento de escribir estas líneas, Argentina es un país libre de Influenza Aviar y los organismos públicos están tomando todas las medidas a su alcance para que así siga. MOTIVAR tuvo la oportunidad de dialogar con el MV Vicente Rea Pidcova, del Programa de Sanidad Aviar del Senasa, para conocer en profundidad qué está sucediendo, qué se está haciendo, y qué puede pasar en caso de detectarse un brote en nuestro país.

MOTIVAR: ¿La influenza aviar representa un riesgo para las personas?

Vicente Rea Pidcova: Puede afectar a los humanos, pero se tienen que dar ciertas condiciones. Tiene que haber contacto estrecho con un animal infectado, el virus debe tener la posibilidad de multiplicarse y el humano tiene que ser propenso a desarrollar la enfermedad.

¿Cómo es que la Influenza Aviar llega a una región o país del mundo?

VRP: A través de las aves migratorias. Los reservorios son las aves costeras y acuáticas, y los más susceptibles son los pollos, gallinas y pavos.
De las que migran por la corriente del Pacífico, son pocas las que pueden cruzar los Andes, y menos si están enfermas porque les faltaría fuerza. Pero no significa que no puedan desarrollar la enfermedad y contagiar a otras.
Chile ya tuvo IA en 2017/2018, en granjas de pavos, y en 2001/2002 hubo brotes de alta patogenicidad en granjas de gallinas reproductoras.

¿Cómo podrías caracterizar los distintos tipos de IA?

VRP: En principio, hay de baja y alta patogenicidad. La primera se localiza en el tracto respiratorio, causa signos leves, alteraciones de los parámetros productivos, menor consumo de alimentos y agua, afectación de la postura, y puede ser asintomática.

“Al llegar la enfermedad a Venezuela, prendimos todas las alertas. Es una región que está en contacto con la ruta del Atlántico y hay aves migratorias que llegan hasta nuestro país”, MV. Vicente Rea Pidcova, Senasa.

La de alta patogenicidad tiene sintomatología más marcada, es una enfermedad sistémica, los signos son más severos en los sistemas respiratorio y digestivo y produce la mortandad de las aves.

¿Se puede prevenir su ingreso?

VRP: Depende exclusivamente de las aves, no sabemos si lo hará o no. Es una enfermedad que vuela. Su prevención no se trabaja en el control de la enfermedad en aves silvestres, matarlas produciría un desastre en el ecosistema.
Por eso puede ingresar, lo que podemos y tenemos que hacer es tener todos los recaudos para detectarla precozmente, ya que mientras más rápido la detectemos, más rápido se podrá contener.
En este momento, Argentina es libre de esta enfermedad, por eso tenemos que tomar conciencia de la importancia de la notificación para tener una atención rápida, contener y erradicar la enfermedad y mantener nuestro estatus sanitario.

¿Cuáles son las principales medidas que tomó el Senasa?

VRP: Le estamos dando la mayor importancia a la comunicación.
La población tiene que estar alerta para que, en caso de ver algún evento sanitario sospechoso en los lugares de asentamiento de aves silvestres, se notifique lo antes posible. Insistimos especialmente con las personas que hacen avistaje de aves, cazadores, guardaparques, etc.

Desde el Senasa. Médico Veterinario Vicente Rea Pidcova.

También se declaró el estado de alerta sanitaria para gestionar más rápido todos los insumos necesarios y reforzar la bioseguridad de los establecimientos productivos, tanto para evitar que ingrese como para contenerlo en caso de que suceda.
En producción intensiva hay que tener bioseguridad ya que puede afectar al comercio de un país entero.

¿A qué tipo de bioseguridad te referís?

VRP: Por un lado, a la bioseguridad estructural.
Esto es, que los establecimientos cuenten con las herramientas necesarias para poder realizar el ingreso de un vehículo, el funcionamiento de equipo de desinfección, que tengan agua y desinfectante aprobado para el vehículo, que tengan la malla anti pájaro para evitar que ingresen aves silvestres, que también se controla con los silos limpios y evitando que se formen charcos de agua
Por otro lado, está la bioseguridad operacional que tiene que ver con los registros para tener la trazabilidad de las visitas, la desinfección, los cadáveres, y todos los procedimientos operativos que son necesarios.

¿Para qué nos tenemos que preparar si se introduce la enfermedad en el país?

VRP: De ingresar, la IA de alta patogenicidad produciría un gran impacto en la producción y el comercio, ya que genera grandes pérdidas económicas por su mortandad y por las restricciones a la exportación y al comercio internacional.
También disminuye a nivel local el consumo interno de los productos avícolas.
La alta mortalidad se produce en muy poco tiempo, no da tiempo a recuperar la producción, se tiene que eliminar dentro de la misma granja, y disponer de los cadáveres (enterramientos) en cada establecimiento, para lo que debe contar con un lugar para esa disposición final.
El Senasa dirige los procedimientos para que se realice en forma correcta, pero es muy importante la bioseguridad en las granjas.

¿Cómo se están preparando?

VRP: Uno de los ejes de trabajo son los simulacros de enfermedades que hoy no están en el país. Hicimos varios en los últimos años, en 2005 fue en Concepción del Uruguay, en terreno, hicimos uno de gabinete en 2009, y otro en agosto de este año en Esperanza. Lleva mucho tiempo elaborar estos ejercicios, y mucho estrés porque es como si estuviera presente la enfermedad, pero ayudan a saber cuál es el rol de cada uno y realizarlo como corresponde.
Además, convocamos a distintos profesionales del servicio veterinario y otras instituciones y organismos para que se trabaje en conjunto también con la parte privada. El resultado del último ejercicio fue muy bueno, vimos que contamos con buenos profesionales, buen sistema informático, normativas que nos avalan para poder desarrollar el trabajo con tranquilidad.
También nos capacitamos participando en simulacros en otros países, y algunos otros ejercicios que se hacen por etapas más cortas.

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