fbpx
MOTIVAR – Descargá – Main
HomePosts Tagged "Fármacos"

La población está preocupada, la prensa está activa, las autoridades atentas y la amenaza acecha. El objetivo de esta columna es tratar de echar algo de luz sobre el problema con información actual disponible que cambia día a día frente a la dinámica del fenómeno.

Jorge O. Errecalde
Titular de la Cátedra de Farmacología de la FCV y de la Facultad de Medicina de La Plata

Los coronavirus

En humanos, los coronavirus causan desde resfriados comunes hasta el MERS-CoV (Síndrome Respiratorio de Medio Oriente), SARS-CoV (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) y el actual COVID-19. El SARS-CoV se transmitió de la civeta al humano y el MERS-CoV del dromedario al humano. Ambas zoonosis -enfermedades transmitidas de los animales al hombre-, exigen la necesidad de una visión muy amplia de la salud en el planeta.

Todos los virus emergentes provienen de los animales. La especie humana es demasiado “novata” en la tierra, y el hombre ha recibido virus de especies mucho más antiguas y mejor adaptadas. La fuente directa del coronavirus MERS son los dromedarios: la gente se infecta al beber su leche o comer su carne. Pero los dromedarios seguramente han recibido el virus de murciélagos. Y es probable que los murciélagos también hayan vectorizado el SARS.

Se debe prestar mucha atención a los murciélagos. Estos son mamíferos mordedores capaces de volar, lo que les da gran alcance, mayor similitud fisiológica con otros mamíferos y la capacidad de incorporar virus por mordedura.

En diciembre de 2019, se reportaron neumonías humanas de origen desconocido en Wuhan, capital de la provincia de Hubei, China. El 31 de diciembre de 2019 China comunicó a la OMS la existencia de esta patología. Se identificó un nuevo coronavirus como agente etiológico. Allí se origina esta noxa y desde allí hacia el resto de Asia y luego, rápidamente, a otras regiones del mundo.  

El Comité Internacional para la Taxonomía de los Virus (ICTV, por sus siglas en inglés) bautizó a este agente SARS-CoV-2. También se lo llama virus del COVID-19.

La vía de transmisión predominante del COVID-19 parece ser directa o indirectamente, de humano a humano.

Se sospecha actualmente que, como los otros coronavirus mencionados, tiene origen animal. Se investiga activamente aunque sin evidencia aún, sobre el origen animal, especies, y papel de las mismas en la cadena epidemiológica.  

La secuenciación del virus muestra que es un pariente cercano de otro coronavirus que se aisló de murciélagos. Como hipótesis, podría haber habido un huésped intermediario (pangolín, serpiente?).

La información y las acciones

Como claramente se ve, hablamos de “parece ser”, “se sospecha”, “pariente cercano” o “como hipótesis”. Es todo muy nuevo, pero sí sabemos que el agente es muy contagioso.

La falta de información frente a un agresor casi desconocido ha sido claramente descripta por el Director General de OMS hace muy poco: “Todavía hay muchas cosas que no sabemos, pero cada día que pasa aprendemos más y trabajamos las 24 horas del día para colmar las lagunas de nuestro conocimiento”.

Hay algunas medidas que a esta altura, ya todos debemos conocer. Asimismo, es importante mantenerse informado sobre las últimas novedades en relación con la COVID-19 utilizando fuentes confiables.

Buscar rápidamente asesoramiento médico ante la presencia de síntomas respiratorios, ya que podría deberse a una afección grave, más aún si usted tiene 60 años o más. Considere importante mencionar la interacción con viajeros.

Por otro lado, es crítico que se manejen los alimentos con el máximo cuidado, aplicando buenas prácticas para asegurar su inocuidad: la carne cruda, la leche sin pasteurizar o los órganos de los animales deben manipularse con precaución para evitar una posible contaminación trasversal con alimentos cocidos y la carne procedente de animales sanos que se cocina bien hecha es apta y sana para el consumo. 

Nunca será suficiente la insistencia sobre el correcto tratamiento de los alimentos. Se deben tomar en cuenta las Reglas de Oro de OMS para manipulación, preparación y cocción de alimentos. Si ese decálogo fuera enseñado en la escuela primaria, seguramente existirían mucho menos patologías transmitidas por la alimentación.

¿Qué le pasa al enfermo?

La sintomatología del COVID-19 abarca fiebre, cansancio y tos seca. A eso se puede agregar en algunos pacientes, dolores, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta o diarrea. La pérdida del olfato y el gusto han sido identificadas como manifestaciones de esta enfermedad en un 30% de los pacientes. Algunas personas se infectan, pero no desarrollan síntomas. La mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recupera sin ningún tratamiento especial. Alrededor de 1 de cada 6 personas que contraen la COVID-19 desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar. Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes, como hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes, tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave. Hasta ahora, alrededor del 2-3% de las personas que han contraído la enfermedad han muerto. Las personas que tengan fiebre, tos y dificultad para respirar deben buscar atención médica rápidamente.

La mortalidad varía en los diferentes países. Eso puede deberse a diferencias en los protocolos de cuarentena, en la calidad y cantidad de atención y equipamiento en los sistemas de salud, en las diferencias demográficas y culturales. 

Pero claramente, los sistemas de salud de los diversos países deben responder adecuadamente a este desafío. Eso requiere capacidad técnica, capacidad logística e infraestructura adecuadas. Las organizaciones internacionales están preparadas para asistir a los países en la elaboración de sus planes de contingencia.

Una persona puede contraer la COVID-19 por contacto con otra infectada. La enfermedad puede propagarse de persona a persona a través de las gotículas procedentes de la nariz o la boca despedidas cuando una persona infectada tose, exhala o estornuda. Estas gotículas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras personas pueden contraer la COVID-19 si tocan estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca. También pueden contagiarse si inhalan esas gotículas. Por eso es importante mantenerse a más de 1,5 metros de distancia de un enfermo. La persistencia del virus sobre superficies ha sido objeto de discusión. Nada se puede asegurar, dado que depende de las condiciones medioambientales: Humedad, temperatura, etc. Pero lo que está claro es que no desaparece al caer sobre alguna superficie siendo vehiculizado por gotìculas luego de toser, o a través del contacto directo de manos sobre superficies. En condiciones favorables puede persistir horas o días. 

La OMS publica cada día actualizaciones sobre la situación de la COVID-19 en el mundo, que se pueden consultar, en inglés, en la página (https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/situation-reports/)

¿Es Corea del Sur un ejemplo?

Todos los días insistimos sobre el éxito de Corea del Sur en el control de la COVID-19. Es evidente, los números así lo acreditan, Corea ha desarrollado una estrategia adecuada y ha controlado la pandemia. Sin embargo es muy bueno considerar las diferencias del país asiático con la Argentina. Corea tiene una superficie de unos 100000 km2, parecida a la superficie de Catamarca. Claro, en Corea viven 50 millones de personas  y en Catamarca 200000.Sin embargo, Corea tiene varias ventajas: está rodeada por el Mar de Japón y el Mar de China, excepto en su frontera con Corea del Norte (una de las más seguras del mundo). La entrada crítica al país es el aeropuerto internacional de Incheon (aunque hay algunos otros más fáciles de controlar). Todos los pasajeros que llegan a Incheon son testeados por COVID-19, son retenidos hasta tener resultados (un día), si el test es positivo y tiene síntomas son derivados a hospitales, si dan positivo y tienen síntomas leves son derivados a unidades de baja complejidad. Si dan negativo al test, son derivados a sus domicilios para cumplir una cuarentena de dos semanas. Quienes cumplen cuarentena en sus domicilios tienen una aplicación en sus teléfonos móviles que registran su localización y, dos veces por día, deben declarar si están bien o si tienen algún síntoma. Si violan la cuarentena deben responder a la justicia. Si sumamos esto a la idiosicrasia de la región (Corea, China, Japón), resulta evidente que la cosa debería funcionar bien.

Si bien estamos a una gran distancia geográfica, tecnológica, cultural, etc. Tenemos la enorme ventaja de poder trabajar sobre evidencia ajena. No la podemos desaprovechar, tenemos por delante un invierno muy duro.

¿Y los animales?

La transmisión y propagación actual del virus COVID-19 es de humano a humano. Si bien se han reportado dos perros positivos al COVID-19 en China y un gato en Bélgica, esos animales habían estado en estrecho contacto con sus dueños, enfermos de COVID-19 y no desarrollaron síntomas. Hasta el día de hoy, no existe evidencia de que los animales de compañía puedan transmitir la enfermedad. Por el momento, no es necesario tomar medidas que afecten su bienestar. De todas maneras, se requieren más investigaciones para establecer si ciertos animales pueden verse afectados por el virus COVID-19 y si es así, de qué manera. La OIE sigue de cerca este tema.

En el contacto y cuidado de animales, se deben tomar siempre medidas básicas de higiene. Estas medidas incluyen lavarse las manos antes y después de estar con o manipular animales, su comida o sus artículos, así como evitar besar, lamer o compartir comida.

Las personas que estén afectadas por el COVID-19 deben evitar el contacto con sus mascotas y dejar su cuidado a otras personas del entorno cercano. 

Las autoridades nacionales de Salud Pública, así como el Servicio Veterinario deben trabajar en colaboración utilizando el enfoque Una Sola Salud con el fin de compartir información en todos los casos y realizar la evaluación de riesgos cuando una persona afectada por el virus COVID-19 informa estar en contacto con animales de compañía u otros animales.

Si tras la evaluación de riesgos se decide realizar las pruebas a un animal que esté o haya estado en contacto directo con una persona/dueño infectado por el virus COVID-19, se recomienda su realización mediante PCR en tiempo real, en muestras orales, nasales y fecales/rectales.

Mientras no existan pruebas de existencia o inexistencia de transferencia de la infección por COVID-19 de un animal a otro, se considera una buena práctica mantener alejados a los animales que hayan dado positivo al virus COVID-19 de otros animales.

¿Hacia dónde vamos?

Estamos ante un escenario futuro imprevisible dada la falta de conocimiento sobre el enemigo.
Terapéuticamente no tenemos herramientas. Sin embargo, en función de la necesidad, se están utilizando algunos fármacos cuya eficacia frente al nuevo coronavirus no se conoce, pero sobre los que existe sospecha de que puedan resultar de ayuda. Entre ellos la cloroquina es un antiguo antipalúdico sobre el que no existe evidencia concluyente de eficacia en este momento y se lo debe reservar para casos graves. Este fármaco se suele combinar con azitromicina, un muy eficaz antimicrobiano utilizado, entre otras indicaciones, para tratar infecciones por gérmenes oportunistas en pacientes inmunodeprimidos. El remdesivir, es un antiviral utilizado frente al ébola, que se está probando en varios centros en diversos países. La combinación ritonavir-lopinavir es una asociación que se ha usado en el tratamiento del SIDA y está en estudio. También se está estudiando esta última asociación combinada con interferón, una molécula capaz de bloquear la entrada de virus a las células. Claro que además de la cloroquina, otras viejas terapias están resurgiendo. La administración de suero de pacientes curados de la COVID-19 a enfermos, equivale a proveerlos de anticuerpos con los cuales combatir con éxito la enfermedad. La investigación funciona a toda velocidad, si bien es difícil coordinar protocolos para trabajar en diferentes países al mismo tiempo, eso da la ventaja de contar con muchos pacientes y de obtener resultados muy rápidamente.

Dado que este tipo de virosis es impredecible en su evolución, hay posibilidades diversas hacia el futuro. Una posibilidad -las más deseable- sería la extinción de la pandemia con la llegada del verano. Claro, eso en el hemisferio norte. Nosotros, Australia, el sur de Africa, estamos en el comienzo de la pandemia. Tenemos, por lo menos, un invierno para lidiar con el virus por delante. Pero es factible -y deseable- que la llegada de la próxima temporada cálida, nos libere del flagelo. La segunda posibilidad, también está vinculada a la estacionalidad, y consistiría en una atenuación del número de casos estival, con el retorno de la etapa de alta incidencia en el período invernal en forma cíclica, como la gripe común.

Claro que este ciclo podría ser interrumpido por la aparición de una vacuna. Países altamente desarrollados están invirtiendo en este tema. Pero debemos sea realistas, para que un producto biológico de este tipo llegue al mercado requiere pasos ineludibles que requieren tiempos que no se pueden acortar, de modo que, en el mejor de los casos, la aparición de una vacuna llevaría bastante más de un año y, una vez aprobada, no estaría disponible en grandes cantidades, muchísimo menos para tratamientos poblacionales en masa.

Nunca será suficiente insistir en que la única herramienta que funciona comprobadamente en las actuales circunstancias es la estricta cuarentena. Con periodos de incubación comprobados en todos los casos por debajo de las dos semanas, si la cuarentena se cumple, se corta la cadena.

Es de crítica importancia que las Autoridades de Salud Pública trabajen coordinadamente recolectando, analizando, y difundiendo información responsablemente.  Debe mantenerse informado al público con información clara, concreta y fehaciente, desmintiendo las noticias y recomendaciones falsas que alarman, confunden y desorientan a la población. Es esa cooperación entre responsables de Salud Pública, Salud Animal, Fauna Silvestre y Medio Ambiente que garantizará la coherencia y pertinencia de la comunicación y gestión de los riesgos en el marco del enfoque de Una Sola Salud para el beneficio de la población del país, de la región y del planeta.

Opinión

ErrecaldeJORGE ERRECALDE
Presidente del INCAM
jerrecal@yahoo.com

ACTUALIZACION DE REGISTROS

La del título es una de las preguntas más escuchadas al dialogar con los referentes de distintos laboratorios en el marco del registro (o su actualización) de productos farmacológicos ante el Senasa…
La mayoría de las veces, simplemente he callado; mientras que en algunas otras –y sin mayores éxitos-, traté de explicar que la investigación contribuye con el dossier del producto.
Además y si el fármaco en cuestión fuera “tan viejo”, a nadie le interesaría…
Existen productos que, a pesar de estar en el mercado hace años, conservan su eficacia y justifican el esfuerzo de desarrollar nuevas formulaciones. Que quede claro: una nueva formulación no es cosa sencilla; y menos si se trata de asociaciones de drogas o principios activos. La formulación de una molécula “vieja” no es un proceso simple; no se trata de averiguar su composición centesimal y copiarla. Es decir: no sabemos si la o las drogas son idénticas, si no lo averiguamos y no sabemos si los vehículos o excipientes son iguales, si no lo determinamos.
Asimismo, no sabemos cuál fue el proceso de elaboración del producto original, aunque sí conozcamos muy bien la fórmula.
De lo único que “se salva” un nuevo producto genérico es de pasar por los filtros de desarrollo de la molécula original. En efecto, cuando decimos que una molécula es “vieja”, tenemos razón: toda la información concerniente a eficacia, toxicidad aguda y crónica, farmacocinética, etc, de la misma está a nuestra disposición. Pero de la molécula, no de nuestra formulación. Entonces ¿es válida la excusa de “droga vieja” para pretender no hacer investigación y desarrollo y lanzar un producto al mercado? No, no lo es.

¿Por qué esto es así?

Puede que las características del fármaco puro (de una calidad que no es la que se usa industrialmente) sean conocidas. El fármaco técnico tiene, ante todo, determinado grado de pureza que, aunque el proveedor sea de confianza, debe ser controlado frente a estándares conocidos. Si uno de ellos contiene, por ejemplo, 74% de potencia en lugar del 95% declarado, su precio debería ser 21% más bajo (deberé incluir un 21% más en la formulación). Por ello, debemos controlar potencia (sin considerar eventuales contaminantes entre las impurezas).
Al mismo tiempo, este fármaco técnico debe tener un determinado tamaño de partícula, crítico a la hora de la formulación.
La biodisponibilidad de suspensiones o la dispersión de aerosoles son absolutamente dependientes del tamaño de partícula, por ejemplo.
La micronización del fármaco técnico es (a potencia conocida) una forma de asegurarse calidad y homogeneidad entre partidas.
Además, homogeneiza características biofarmacéuticas entre partidas.
Los excipientes o vehículos, siempre connsiderados personajes secundarios, tienen tanta incidencia como el principio activo: serán los que rijan fundamentalmente disolución, solubilización y absorción. Y, como consecuencia de ello, la biodisponibilidad.
¿Debe el laboratorio investigar en formulaciones a base de moléculas “antiguas”? Sí.
¿Debe el veterinario exigir investigación como soporte de un producto, además de buenas condiciones de venta? Sí. También.
Es clave comprender la diferencia entre drogas “viejas” y formulaciones nuevas, a las que no les cabe mása que demostrar eficacia y seguridad, lo cual –junto con la garantía GMP- asegurará su calidad.

Compartimos parte de una publicación en la cual se repasa la historia de los tratamientos antihelmínticos, sin perder de vista también la importancia de avanzar en un uso racional de las tecnologías disponibles.

M.V. MARTIN CORREA LUNA
INTA Venado Tuerto

La presencia de parásitos gastrointestinales en bovinos fue siempre reconocida por los ganaderos, aunque el método más común para combatirlos estuvo ligado, generalmente, a recomendaciones basadas en costumbres de lejanos tiempos: las prescriptas en el histórico plan sanitario o por “decreto”, donde se realizaba una dosificación -no negociable- al destete durante el otoño y otra -menos cuestionada- a la salida del invierno o primavera. Estas medidas eran tomadas más allá de las circunstancias epidemiológicas o ambientales.

 

¿Qué pasó con los fármacos?

En este punto, la historia es larga. Se utilizaban antiguas formulaciones magistrales con variadas drogas (arecolina, fenotiazina, piperacina, organofosforados, etc.) hasta que las compañías de productos veterinarios desarrollaron modernas drogas que mejoraron la eficacia de los tratamientos antihelmínticos. Así, evolucionaron desde los viejos vermífugos a los más modernos vermicidas. A estas le sucedieron drogas de muy baja toxicidad, cubriendo un amplio espectro de acción respecto de los géneros gastrointestinales y con mayor efecto hacia todos los estadíos parasitarios.
Aun así los avances no se detuvieron, llegando a la era de endectocidas que hicieron una revolución en la lucha contra los parásitos debido a su mayor cobertura, combatiendo helmintos gastrointestinales y ampliando más su poder al actuar también sobre parásitos externos de acción hematófaga.
A su vez, es interesante considerar cómo se modificó el período de metabolización de la droga en el organismo animal, pasando de las 48 horas de acción con las antes mencionadas, a semanas con endectocidas.

Cuadro Nº1: Diferencias productivas en invernada de novillos 
A.P.V. /nov. Dif./nv. Dif./ha**
Desparasitados con diagnósticos 220 kg +20 kg +60 kg
Sin desparasitar 200 kg
**Carga: 3 novillos/ha

La vía de aplicación también se vio modificada desde la administración vía oral, hasta aplicaciones intrarruminales, inyectables, también tópicas (pour-on), para combatir parásitos internos y externos; bolos intrarruminales de liberación lenta.
Se puede afirmar que estas tecnologías de insumo lograron un cambio por su mayor eficacia en los tratamientos médicos debido a que, en general, son más seguras, tienen menos efectos colaterales y porque hacen falta volúmenes muy superiores a la dosis prescripta para producir toxicidad.

¿Y las tecnologías de proceso?

Son las relacionadas al manejo racional y técnico de los problemas; se refieren más a una inversión intelectual y requieren asesoramiento profesional, tiempo de estudio, análisis de laboratorio, diagnóstico específico y cierta capacitación del personal de campo.
Pero, sobre todo, buscan pensar más en un sistema de control integrado de parásitos, donde se consideren no sólo los animales y el negocio, sino también la mejora en la salud animal; sin alterar la salud pública, ni el medio ambiente.
Desde ya que todo esto es más difícil “vender”, porque da la sensación de complicar los procesos cuando, de alguna forma, el problema ya estaba bastante controlado, en apariencia.

Cuadro Nº2 : Impacto productivo de la enfermedad parasitaria :
Carga: 3 Cab./ha Cada 100 ha Cada 500 ha Cada 1.000 ha
Diferencias (kg/ha) 6.000 kg 30.000 kg 60.000 kg
Costo Antiparasitario (kg/ha) 60 kg 2.000 kg 4.000 kg
Diferencias totales (Nov. 400kg) 14 cab. 70 cab. 140 cab.

De esta manera, luego de recorrer un largo camino en la búsqueda de las recomendaciones más sencillas y útiles, una conclusión a la que se puede arribar es que no es posible anular definitivamente los problemas ocasionados por los parásitos gastrointestinales.
Pero sí se puede tratar de convivir con ellos, sin que ocasionen muertes ni daños clínicos y de esta manera, a nivel productivo, es posible perder menos kilos con tratamientos racionales.

Medir las pérdidas

Desde la década del ´70 se iniciaron trabajos para ajustar estrategias de control vigilado (Entrocasso, Steffan, Fiel y otros), considerando no sólo el diagnóstico parasitológico sino las pérdidas productivas por parásitos. Esto permitió demostrar los niveles de pérdidas de producción de carne debido a la actividad parasitaria en los animales susceptibles, según la carga parasitaria, géneros y su relación con las condiciones ambientales presentadas.
Vale decir que durante los últimos 20 años se ha conseguido disminuir las pérdidas productivas, aplicando variados métodos de control (vigilado, supresivo, táctico, estratégico, otros). En casos de graves parasitosis ocurrían notables pérdidas entre 45 y 60 kg por animal, y en lo de parasitosis leves o subclínicas sin tratamientos, se perdían sólo 20 kg/cab.
En los casos con diagnóstico parasitológico, fue posible lograr estrategias con óptimas respuestas al dosificar, en forma racional, los antiparasitarios. Esto sin que se adviertan los kilos perdidos y sin signos clínicos del “efecto parásito”, pudiendo llegar a una pérdida significativa en la producción (ver Cuadro Nº 1).
Si el costo del tratamiento antiparasitario, sumado al diagnóstico parasitológico y la mano de obra para desparasitar suman 6$/cab. o 18$/ha o 1 kilo de novillo, descontados a los 60 kg/ha de diferencia por desparasitar, quedaría un margen de 59 kilos a favor de los animales desparasitados.
En el Cuadro Nº2, cuando se acumulan estas diferencias productivas, se puede observar el notable impacto productivo y económico que pueden tener estas pérdidas subclínicas.

Vínculo entre médicos veterinarios y productores

Recientemente, se ha logrado una mayor transferencia y difusión de los avances de parasitosis en bovinos entre profesionales y ganaderos, obteniendo como producto principal una mayor atención profesional y un mejor control sobre la enfermedad parasitaria. Pero también se consiguió despertar más sobre la conciencia y esencia del problema en los ganaderos, al tratar de no llegar tarde con los tratamientos: cuando ya hay muertes o síntomas, el gran daño físico y las pérdidas ya se han producido.
Pero, cuando se logró convencer que los parásitos no descansan y tampoco perdonan, aparecieron los extremistas que -simplificando excesivamente las cosas- desparasitaban muy seguido o casi todos los meses, lo cual además de ser excesivo y antieconómico, desconoce el daño ambiental que verdaderamente pueden ocasionar. Una de las peores consecuencias es que cuando se dosifica con excesiva frecuencia y sin diagnóstico, se favorece la generación de resistencia de los parásitos a las drogas antihelmínticas utilizadas.
La resistencia a los antihelmínticos es una realidad en los países más desarrollados; existen ya evidencias del uso desmedido e indiscriminado de los mismos en nuestro país y no es difícil hallar resistencia en derivados de avermectinas, que fueron las más utilizadas durante los últimos años.
Uruguay, por ejemplo, dispone de datos de que su majada nacional es desparasitada -en promedio- unas 10 veces por año, permitiendo la aparición de resistencia de los parásitos a la mayoría de las actuales drogas.
Otro ejemplo reciente en Argentina, es la pérdida de eficacia de los piretroides pour-on utilizados para el control de la mosca de los cuernos, las cuales han desarrollado resistencia por un uso indiscriminado y masivo.
Del mismo modo, las garrapatas han generado resistencia a todos los garrapaticidas utilizados.

Las estrategias

Los programas de vigilancia o control parasitario varían según la escala del establecimiento, gravedad del problema, zona del país considerada, tipos de recursos forrajeros, planteo de invernada, genética y otros.
Pero es posible utilizar programas de control, donde mediante observaciones en animales y pasturas con muestreos periódicos (de materia fecal) se puedan realizar recuentos de huevos de parásitos, sobre todo en las categorías más susceptibles (animales menores de 1 año) y en las épocas de mayor riesgo parasitario (otoño-invierno). Con esto, se determinan las tendencias parasitarias y productivas de acuerdo a la respuesta a las dosificaciones administradas, como así también se establece en alguna medida la eficacia de las drogas empleadas, pudiendo definir la droga a usar en cada situación.
Existen ejemplos de empresas ganaderas, tanto en rodeos para carne como para leche, que destinan importantes recursos en genética animal para lograr avances productivos, donde no se evalúan bien los efectos que ocasionan los parásitos gastrointestinales. De esta forma, se enmascaran los potenciales aumentos genéticos de producción, que nunca llegan a ser bien expresados por falta de programas adecuados de control parasitario. Entre otras cosas, esto ocurre debido a que es más difícil vender estas llamadas tecnologías de procesos porque es “complicar” un poco más el manejo.
Cada vez es mayor el número de productores que entienden esto y aceptan que el asesoramiento veterinario no es necesario solamente cuando se declara una enfermedad o cuando ya existe un determinado problema de producción.

La situación se plantea principalmente en el segmento de los biológicos para bovinos, donde el desafío sigue siendo instalar y difundir el alto valor agregado de las tecnologías disponibles.

LUCIANO ABAluciano@motivar.com.ar

Lejos de sostener el “status quo” que todo año electoral presupone en nuestro país, la industria de laboratorios veterinarios que opera localmente concretó, durante los primeros ocho meses de 2015, uno de esos pequeños grandes éxitos que tanto se esperaban: crecieron los volúmenes de productos biológicos comercializados en el rubro de los bovinos.
“Después de años de estancamiento, logramos romper la tendencia y avanzar en la mayor utilización de herramientas centrales para la prevención de enfermedades que ocasionan pérdidas en los rodeos”, nos comentaban representantes de Caprove, ámbito desde el que se trabaja permanentemente en difundir la importancia de estas inversiones, a través de su Plan Sanitario Productivo.
“Si bien estábamos satisfechos con la estrategia, necesitábamos empezar a ver los frutos reales de tanto esfuerzo”, agregaron.
Esta tendencia fue confirmada tambien con los sondeos que realiza periódicamente la consultora Asociación de Ideas, cruzando datos generados desde laboratorios, distribuidores y comercios veterinarios de todo el país.
A través de ese muestreo se pudo apreciar que, entre agosto de 2014 y el mismo mes de 2015, el segmento en cuestión manifestó incrementos en el orden del 25% en facturación y del 10% en volumen.
Para nada menor es este dato, puesto que el último aumento en unidades comercializadas se había dado entre 2011 y 2012, revirtiéndose a la baja esa tendencia en 2013 y manteniéndose estable en 2014 (estancamiento).
Esto es importante ya que si bien el incremento en facturación es similar al que se había dado en el período mencionado de 2013 a 2014, en aquella oportunidad casi el 100% del mismo estaba ligado a la variable “precio”.
Interesante es también mencionar que, a nivel general, la situación manifestada por el rubro de biológicos pudo comprobarse también en el caso de los fármacos destinados a la ganadería (carne y leche), aunque en un porcentaje menor en cuanto al incremento de volúmenes de 2014 a 2015: entre el 3 y el 7%.

Tendencias, visiones y expectativas

En lo que va de este año, los rubros de productos veterinarios destinados a la ganadería (carne) y a la producción de cerdos, han mostrado resultados inclusive superiores a los esperados.
El segmento de fármacos y biológicos ofrecidos en el ámbito de los animales de compañía se mantuvo estable, con una leve tendencia alcista, aunque lejos de expresar todo su potencial en el país.
Las empresas orientadas a ofrecer productos y servicios principalmente destinados a la producción láctea y a la avicultura serán quizás las de menores resultados positivos al terminar el año.

¿Por qué es una buena noticia? En primer lugar porque da muestra de una mayor utilización de las tecnologías a campo, pero también porque en años de alta inflación, el aumento de las unidades representa una medida real y constante en cuanto a la evolución de las empresas y sus respectivos negocios.

Más allá de esto y para poder dilucidar si estas tendencias se consolidarán a lo largo de lo que resta del año, restará evaluar el impacto concreto de las inundaciones (y otros efectos climáticos adversos) que afectaron a la producción desde el mes de septiembre sobre las ventas del sector.
En base a conversaciones extraoficiales mantenidas con referentes comerciales de distintos eslabones de la cadena, podemos decir que no se perciben modificaciones negativas en el futuro inmediato.
“A nivel general, vamos a cumplir con los objetivos”, nos comentaron.

Problemas y desafíos

Claro que no todo es color de rosas en el sector veterinario local y existen laboratorios que no han podido recomponer sus economías / finanzas, desde la última devaluación de 2014.
En ese sentido, son las empresas focalizadas en el sector lechero las que mayores complicaciones demuestran, más allá de que los líderes en el rubro siguen cumpliendo con sus estimaciones comerciales. Es quizás este sector en el cual quede mayormente de manifiesto el despegue de las primeras marcas, en relación a los demás competidores del mercado.
Vale decir también que el precio de la leche (local e internacional), el impacto del clima y la pérdida de competitividad de tambos medianos y pequeños, son variables centrales que siguen afectando la mayor aplicación de productos y la mayor participación de los profesionales a campo.
Párrafo aparte para el sector avícola, en el cual las empresas proveedoras de servicios, insumos y tecnologías continúan con la tendencia de ya más de un año con bajas expectativas, a lo cual se ha sumado la inestabilidad (económica, productiva y financiera) de alguno de los principales jugadores del rubro.
Independientemente del nicho en el cual participen, los laboratorios radicados en el país siguen destacando la “altísima” presión impositiva actual, las falencias en las operaciones administrativas en Senasa, el incremento de los costos productivos y comerciales (traslados, viáticos, comisiones, etc), así como el desdoblamiento del tipo de cambio (en aquellos que exportan), como las principales cuestiones que deberían mejorarse de cara al futuro inmediato.
En este sentido y más allá de la lógica rentabilidad exigida por los empresarios, diversas voces empiezan a destacar que, en el corto plazo, la clave del éxito pasará no sólo por “promocionar, vender y cobrar”, sino también por el hecho de lograr flujos de caja positivos que permitan hacer frente a la diaria de la economía real sin pasar sobresaltos, ni descapitalizarse.
En cuanto a los desafíos, entendemos que podrían resumirse en una frase utilizada en este mismo medio en marzo de este año: “la actividad en su conjunto deberá definir si se orienta a comercializar tecnologías o commodities”.

Animales de compañía

Si bien a lo largo de las últimas ediciones de este Periódico MOTIVAR hemos compartido las visiones de distintos referentes de este rubro en cuanto a su actualidad y futuro, mencionaremos aquí solo algunas particularidades detectadas en los últimos meses.
Es así como se percibieron ciertas modificaciones en una cadena de pagos habituada a manejarse con plazos relativamente cortos y “efectivos”, en la cual han comenzado a ganar terreno el pago con cheques diferidos; situación a la cual fundamentalmente los distribuidores empiezan a prestarle especial atención.
Más allá de esto, con niveles de crecimiento estables, aunque quizás algo por debajo de los guarismos oficiales de inflación, el rubro aguarda a los próximos meses para definir su desempeño anual, con la llegada del “trabajo fuerte” de la primavera y el verano.
Claro que quedará por analizar también el impacto real que tendrá sobre el mercado (en su facturación y volúmenes, pero también en las actuales alianzas comerciales) el inicio de una competencia global, trasladada a nuestro país en los rubros de pulgas y garrapatas por medio de los productos Bravecto (MSD), NexGard (Merial) y Comfortis (Elanco)…

Durante las XXII Jornadas de Farmacotoxicología Veterinaria realizadas en Santa Fe, dialogamos con expertos de Argentina, Uruguay, Chile y España.

NICOLAS DE LA FUENTE
redaccion@motivar.com.ar

 Dr. Daniel Cavestany (Uruguay) y Dr. Jorge Erreclade (Argentina)

Dr. Daniel Cavestany (Uruguay) y Dr. Jorge Erreclade (Argentina)

Con la organización y el auspicio del laboratorio Allignani Hnos. se realizaron las XXII Jornadas Nacionales de Farmacotoxicología Veterinaria en Santa Fe. Las mismas fueron transmitidas en vivo por Internet desde hablandodelonuestro.com.ar (Ver recuadro) y propiciaron que las cátedras de farmacología de las facultades expusieran sus avances.

Culminado el encuentro formal, desde este Periódico MOTIVAR moderamos una mesa redonda generada desde el laboratorio nacional, a fin de intercambiar opiniones sobre temas ligados al uso prudente de fármacos veterinarios y los desafíos para avanzar sobre el concepto de resistencia en las distintas producciones animales.

Dialogamos con Manuel San Andrés Larrea (Universidad Complutense de Madrid, España); Frederick Ahumada (Universidad Austral de Valdivia, Chile); Rubén Hallú (FCV de la UBA); Jorge Errecalde (titular de Farmacología de Ciencias Médicas y de la Cátedra de Farmacología en la FCV de la UNLP); Carlos Lüders (Universidad Católica de Temuco, Chile); Daniel Cavestany (decano de la FCV de Montevideo, Uruguay) y Rogelio Allignani, socio gerente de la firma organizadora.

 

MOTIVAR: ¿Cuál es la solución a la resistencia de los productos?

Manuel San Andrés Larrea (España) y Frederick Ahumada (Chile).

Manuel San Andrés Larrea (España) y Frederick Ahumada (Chile).

Manuel San Andrés: La prohibición de los antibióticos es incompatible con lo que entendemos por sanidad animal y Salud Pública. La solución debe estar ligada a un uso racional de los productos, para lo cual es clave la formación y la información.

Frederick Ahumada: Además, debemos avanzar en mejores diagnósticos para efectuar los posteriores tratamientos. Será vital que avancemos en el concepto de análisis de riesgos reales en cuanto al uso de los fármacos en las producciones. Se deben generar acciones que involucren no sólo a los colegios profesionales (médicos, veterinarios, farmacéuticos y bioquímicos), sino también a la industria proveedora de medicamentos, entes gubernamentales y universidades, entre otros actores en el uso racional de medicamentos.

Rubén Hallú: Más que prohibir, el tema amerita la puesta en marcha de un rol fundamental del Estado que es la sanción punitiva para quienes pongan en riesgo la salud humana. En el marco de un programa que incluya capacitación e información, se hace imprescindible contar también con controles para detectar quiénes son los que no cumplen con el buen uso de los fármacos y sancionarlos como corresponda.

Carlos Lüders (Chile); Rogelio Allignani y Rubén Hallú (Argentina).

Carlos Lüders (Chile); Rogelio Allignani y Rubén Hallú (Argentina).

Jorge Errecalde: Si nos referimos a las avermectinas de acción prolongada veremos que se trata de excelentes herramientas tecnológicas, las cuales pueden generar resistencias en la medida que no sean utilizadas correctamente. Sin dudas entonces que en el fondo hablamos de un problema de entrenamiento, formación, control y vigilancia. Pero más allá de esto, no debemos dejar de lado el uso de herramientas que son excelentes para la sanidad y productividad animal. Otro ejemplo concreto está dado por los anabólicos; los cuales -luego de analizarse la posibilidad de registrarlos de algún modo- fueron prohibidos, impidiéndole no sólo a los productores, sino también a la ganadería nacional adicionarle toneladas a su producción de carne.

Son productos, tanto los anabólicos naturales, como los xenobióticos, cuya seguridad para los consumidores está demostrada cuando se emplean correctamente en base a las indicaciones de los fabricantes.

 

¿Qué rol juegan los productores?

Carlos Lüders: Se trata de un problema multifactorial, del cual los productores no pueden estar ajenos. Debemos lograr conciencia del uso racional de los fármacos: que se apliquen cuando corresponda y su uso sea el último recurso tras haber agotado las medidas de buenas prácticas ganaderas que existen. Pero claro, no podemos desconocer el problema que se plantea cuando los usuarios finales pueden acceder a antibióticos y antiparasitarios sin recomendación médica, receta o formulario alguno. Ahí es cuando ingresamos en el concepto de automedicación y empleamos un fármaco porque soluciona los inconvenientes más rápido y fácil que contratando un asesoramiento profesional. Y esto también muchas veces es culpa nuestra por no saber justificar la inversión en nuestra labor. Este es un tema que también deberemos abordar desde las facultades. En Chile, el SAG exige a los laboratorios veterinarios que (para inscribir sus productos) realicen los estudios de eficacia en el país y ya no presentando una simple monografía generada en su lugar de origen. Pero, por otro lado, son de venta libre: allí se rompe el circuito.

TODAS LAS CONFERENCIAS, EN UN SOLO LUGAR

En hablandodelo­nues­tro.com.ar, los interesados podrán acceder a las disertaciones que tuvieron lugar en las Jornadas de Farmacotoxicología Veterinaria.
Para información, pueden comunicarse a: info@hablandodelonuestro.com.ar

Daniel Cavestany: La clave pasa porque los productores requieran y valoren el asesoramiento de los veterinarios, quienes también deberán concientizarse de que son los verdaderos protagonistas en materia de sanidad y productividad animal.

 

¿Cómo es el tema en sus países?

MSA: En la UE y puntualmente en España no se pueden vender antibióticos sin receta, contemplando también a los alimentos medicados. A los productores se los involucró mediante acciones ligadas a concientizarlos, pero también obligándolos a mantener durante 5 años una copia de la receta veterinaria por medio de la cual se indicó el producto, detallando en qué animales se empleó y durante cuánto tiempo.

Frente a una falta en este sentido, reciben sanciones. Y si se detecta presencia de residuos en las carnes o los alimentos, se avanza en torno a un delito contra la salud pública, con penas que van desde multas hasta cárcel, inclusive. Esto ha llevado a que en las reuniones en donde se trata el uso de los fármacos, las asociaciones ganaderas no sólo participan sino que también dan su opinión. Debemos disponer de información pero también sanciones concretas, claras y bien estipuladas.

FA: En Chile, las cooperativas lecheras y la industria en general, han avanzado sobre la presencia de inhibidores en la leche y el perjuicio en la producción, instalando laboratorios de diagnóstico para detectar la presencia de antibióticos, para luego regular el pago por la ausencia de esos residuos.

También los productores de huevos, pollos parrilleros, cerdos y de salmones, perciben la importancia de trabajar en estos aspectos para evitar sanciones económicas por parte de los mercados.

JE: La sanción debe ser la última acción, primero debemos intentar educar en estos temas críticos como son el uso de los quimioterápicos; los anabólicos y, también, la somatotrofina, por ejemplo. Dicho esto y para el caso de antimicrobianos y antiparasitarios, debemos diseñar una política de formación de recursos. Claro que las asociaciones profesionales tienen un rol central en avanzar en sistemas de control de puntos críticos para evitar la presencia de residuos. Debemos reconocer que entre no usar un fármaco o usarlo mal, nos tendríamos que quedar con la primera opción.

RH: Las sanciones económicas deben no poder compensarse con las ganancias de varios años. El mal uso de estos productos perjudica a la Salud Pública y a la economía de todo un país. No podemos seguir avalando el accionar de unos pocos, poniendo el riesgo a la mayoría.

CL: Si bien hablamos de Salud Pública, en realidad hacemos referencia a divisas.

La salud pública es la utopía, pero en realidad cuidamos mercados. En el caso de Chile se ha puesto en marcha un plan para delimitar establecimientos exportadores (por ejemplo, salmones), donde se deben ofrecer determinadas garantías sanitarias.

Rogelio Allignani: Coincido en la necesidad de educar a los productores, avanzando fundamentalmente en una buena capacitación de los profesionales e interviniendo sobre la cadena de comercialización de productos, impidiendo la llegada directa a los campos. Esto favorecerá la función de los veterinarios como recomendadores y comercializadores exclusivos de los fármacos, dándoles herramientas y condiciones para que puedan hacerlo correctamente.

 

¿Cómo imaginan que seguirá este tema en el futuro inmediato?

JE: El medicamento veterinario debería expedirse mediante una receta emitida por un profesional que se haga responsable de su uso. Esto llevaría a que los veterinarios tengan que avanzar en su capacitación continua y en un mayor compromiso en cuanto a cómo se usan los productos.

MSA: Vamos hacia mayores controles. Por ejemplo en España (donde las ofertas en antibióticos están prohibidas), los laboratorios que vendían a través de distribuidoras, lo siguen haciendo pero con la obligación de tener que contar con un farmacéutico que recibe las recetas de los veterinarios. Inclusive se avanza en packaging en el cual se destaque si se trata de productos de uso exclusivo veterinario, uso bajo responsabilidad del veterinario o sin receta.

RA: La industria veterinaria nacional debe estar atenta en cuanto a que estas situaciones no sean empleadas por las grandes empresas para quitarnos del mercado. En España había empresas nacionales que han desaparecido. Claro que no le tenemos temor a las exigencias y debemos cumplirlas, pero siempre en un marco de igualdad.

RH: Deberemos contar con una política de Estado: sentando en la mesa a los actores involucrados para que entre ellos definan de qué manera garantizar el buen uso de los productos, para luego establecer medidas de control y sanciones efectivas.